Hay que atreverse (dime con quién andas y te diré quién eres)

si queremos una vida digna, de trabajo, sueños y progreso, terminemos con la hipocresía.
Con toda honradez, y la esperanza infinita de un mejor sueño, seguimos tolerando políticos, funcionarios, sindicalistas e innumerables dirigentes y autodirigentes de agrupaciones, organizaciones sociales, vecinales etc., que aparecen cada vez que se acercan las elecciones, tratando de convencernos con la ilusión de un Paraíso lleno de inalcanzables zanahorias delante de la carreta para que los sigamos, sin aceptar que nos van a defraudar como alternativa.
¿Alternativa de qué? ¿De un recambio de funcionarios con el continuismo de las mismas prácticas políticas? ¡Si no dejan que la gente sea protagonista de su propio destino! Ni que les vengan con ideas y propuestas. Mucho menos debatir otros caminos de gobierno, que teóricamente es de todos pero que no es verdad, porque luego se enquistan en el Poder y creen que les pertenece. ¿Para qué volver con la hipocresía de un Gobierno Municipal -en nuestro caso- que presenta una cara de bondad y de buen gobierno revestido de obra pública, necesaria, pero en donde es mucho más urgente involucrarse en la situación social de la gente, en el control de precios, tarifas y tasas arbitrarios, desempleo, problemas graves de alimentación y salud? No valoran la necesaria participación de los barrios para que expongan, organicen y decidan acciones según sus prioridades, eligiendo representantes propios que se ocupen de los problemas reales.
¿Acaso un Municipio aliado a un Gobierno Provincial que apoya a un Gobierno Nacional donde los diputados (y nuestros diputados) acuerdan el ajuste a los jubilados, la quita de remedios, la represión a las protestas -derecho establecido constitucionalmente y no respetado- el remate de bienes públicos que no son de un gobierno sino de todos, dejando que una camarilla soez insulte y denueste a las personas y a las instituciones no es enemigo del Pueblo? El “dime con quién andas y te diré quién eres” no admite otra interpretación. Sin excusas.
¡Terminemos con la hipocresía! ¡Los aliados con los enemigos del Pueblo también son enemigos! ¡Locales y provinciales! ¡Ayer, a nivel local y provincial eran parte de la asfixia! ¡Y hoy, aliados con los que desprecian a los pobres, a los que difunden odios de clase, que quitan beneficios sociales, que despiden gente, que niegan la Justicia Social que para ellos es perversión…! ¡No son buena gente! ¡Acabemos con las humillaciones diarias y recuperemos la dignidad! ¡Aquéllos comprimen la protesta a las veredas como si fuesen dueños de la calle! ¡Gasean a los ancianos y a nadie, ni a nosotros localmente, se nos mueve un pelo, volviéndonos cómplices de su maldad! Hay que despertarse, no hay que dormirse en la comodidad, porque… tarde o temprano vendrán por nosotros y nuestras familias, y lo harán con el desempleo, el bajo salario, el alto costo de vida, la creciente desvalorización del Peso, ¡el desamparo absoluto sin defensa legal!
“El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones”
Bernardo de Claraval
¡Cuántas veces hemos advertido, criticado, propuesto, terminar con la hipocresía de buenos gobiernos y buenos gobernantes, sin dejarnos engañar cuando los gobernantes de ayer y de hoy hacen lo mismo! ¡Tampoco son consecuentes con las ideas que pregonan! Y encima, los de ayer, pretenden volver con su banda de digitados sin ruborizarse, apareciendo con discursos de odio, y ocultando el oportunismo que tuvieron en el 2015 y en el 2019, diciéndonos que se los extraña ¡¡Vamos!! ¿A quiénes pretenden engañar? ¿Y los de ahora? -con muchos de los de antes- están en contubernio con un Gobierno Nacional perverso, como si San Luis fuese la isla que mentirosamente nos hicieron creer durante 40 años… ¡Como si las políticas del Gobierno Nacional no nos afectaran, como si dialogando y consintiendo la injusticia nos vamos a salvar! ¡No nos vamos a salvar! ¡Solo si detenemos la codicia de los que siguen acomodándose como panqueques, al aire vuelta y vuelta, tanto del gobierno municipal y provincial como del Nacional! Pero… ¿estamos dispuestos a plantarnos?
Falta corazón, falta inspiración, falta un propósito y una causa común de búsqueda del mayor bien para todos para que ninguno quede olvidado ni afuera; ninguno. ¡Y eso se demuestra con el protagonismo de la gente! El que no cree en la capacidad de la gente, no sirve para gobernar. El que no ama a la gente, tampoco debe gobernar.
No hablamos de romper todo; de desestimar a la Política y a los que tienen honesta voluntad de cambiar las cosas sin vender las luchas por cargos y candidaturas; ¡Hablamos de tomar posiciones extremas frente a estos disvalores y a los que los representan, porque es una cuestión de supervivencia, de moralidad y de amor al prójimo! ¡Es un deber cívico que los gobernantes cuidar y proteger al Pueblo! ¡Que no vengan los intelectualoides, los politiqueros, los conversadores, con lecciones de sociología, política y moral! Hay un serio problema de no reconocer la Humanidad del Otro, la dignidad del Otro, una Mentalidad Solidaria y Comunitaria que siempre es el Otro. Y la solidaridad, como el amor, solo existe en lo que se ve, no en el palabrerío ni en los discursos de legislatura o de los Medios.
Necesitamos valentía para combatir la parálisis, la asfixia y la postergación de Mercedes; y “si rezamos, tenemos que rezar para seguir, no para parar” -como decía Luther King. Porque la opresión, el desamparo, que llevan a la depresión, a la inacción y a la muerte, tiene muchas caras de disimulo; se disfraza de esperanza, de honestidad, de mentiras, de chivos expiatorios… ¿No tomamos conciencia de que pasa aquí y en el País? ¿Acá miramos más allá de las cuatro avenidas? A nivel Provincial y Nacional se desguaza al Estado y se atropellan servicios esenciales para la vida, ¡Pero también a nivel local la indiferencia al sufrimiento social de la gente, el abandono del Municipio y la Provincia a necesidades básicas para una vida digna también es injusticia! Así, mientras los buitres de la codicia revolotean alrededor del oportunismo electoral, en un sistema caduco, obsoleto, sin esperanza y sin espiritualidad, se demuestra lo que son: enemigos del Pueblo.
Los oportunistas de ayer hoy se presentan como oposición. ¿Oposición a qué? ¡Si han sido opositores a la participación, a la democracia, al disenso! ¡Qué nos vienen a ofrecerse como alternativa si siempre se opusieron a políticas populares de la Nación cuando las tuvimos, aprovechando sus beneficios y alambrando la provincia a Planes Nacionales como pasó con los Camiones Sanitarios, la Televisión Satelital, los Comedores Populares, las Cooperativas de Producción y Consumo, y encima negociando con sus personeros locales la administración del Pami y del Anses entre otros!
Los gobernantes de Mercedes, miran de costado; pretenden ignorar lo que le sucede a la gente y pasan de largo. No tienen un proyecto de ciudad que sueñe; que posibilite que los barrios e instituciones se empoderen, que participen, que decidan, que construyan un proyecto de ciudad de y con la gente, con seguridad, sin delincuencia, sin envenenamiento de nuestros jóvenes con la droga, con programas de ayuda social inmediata y de cuidado, de promoción impositiva para el comerciante y cuentapropista, de generación de empleo, de promoción y sustento de la economía doméstica, de penalización a la contaminación industrial… ¡No piensan en una ciudad donde todos estemos sanos y nadie quede indefenso y desamparado! ¡A la ciudad no la construye el cemento y la pintura! ¡Sino la Justicia Social! ¡Escuchar al Pueblo y hacer lo que el Pueblo quiere! ¿Cuándo lo van a entender?
¿Queremos seguir con la postergación que en décadas nos impusieron desde San Luis Capital con la anuencia local? ¿Con representantes arrodillados al gobierno de turno? El Municipio no es una empresa ni instrumento de negocios. Es el lugar donde debe gobernar la gente elegida por y para la gente. Un Municipio elegido por las bases, desde cuerpos colegiados elegidos desde las bases con Democracia Directa, terminando con el corrompido Sistema de Representación, donde nuestros políticos nos traicionan, saquean el erario público y se enriquecen.
Hay que rechazar también la soberbia militante; esa escudada en supuestas ideologías sin real debate comunitario, con pares que piensan igual, de grupos que gustan de verse las mismas caras o escudados tras sellos partidarios. Necesitamos debates comunales; con la gente trabajadora común, con el estudiante común, con el vecino común, con el comerciante y emprendedor común, con el creyente común, con el que, sin tanta militancia o ninguna, no le interesan inútiles adhesiones a luchas reivindicatorias lejanas -sin desmerecerlas- o sólo desde las redes sociales, porque no tienen más tiempo y espacio en el barrio y en su trabajo que tratar de vivir o sobrevivir con la mejor voluntad y esfuerzo. La verdadera militancia, está en visibilizar la verdad ante la mentira; develar la injusticia exigiendo al gobierno, ni siquiera al lejano provincial o nacional, sino al local inmediato, que se comprometa con decisiones para solucionar problemas y demandas, sin actos estériles que no benefician a nadie. “La caridad bien entendida… empieza en casa”
¿Dónde están los ocupados en las problemáticas locales y cotidianas? ¿Dónde en la ayuda solidaria, en los comedores domésticos, en los roperos comunitarios? ¿Qué hacen para denunciar la delincuencia y el narcomenudeo? La soberbia militante es resaca politiquera. La militancia es humilde, valiente, solidaria, busca prepararse y crear ámbitos de ayuda y de organización de las comunidades.
Dicen que la miseria tiene cara de hereje. Aun así, no es lícito hacer política con la necesidad de la gente. Sacar a los mentirosos y a los prometedores, implica estar dispuestos a una vida moral y espiritual que se vea en la acción, en los reclamos de justicia, en el acompañamiento que exija bienestar, trabajo, salud, cuidado y la atención, exigiendo que no nos asfixien con los impuestos y los precios, y abroquelarnos en la fuerza comunitaria. Esto es posible buscando un gobierno de las bases, que vaya surgiendo de debates comunales.
Nadie quiere lo malo para el prójimo. Ni para los que se han vuelto enemigos del Pueblo. Porque no queremos un lugar sin sueños y esperanzas, con resabios de odios y rencores. Queremos y apreciamos la vida, la verdadera y auténtica vida, que consiste en una convivencia justa y saludable. ¿Es posible? ¡Absolutamente! Propiciemos, atrevámonos, a una Campaña de Democracia Directa para cambiar el acceso al gobierno y controlarlo, con una gran Constituyente local que nos brinde la autonomía política y económica para disponer de nuestros recursos. Porque es allí, en ese momento, donde veremos la cara cruel y codiciosa de los grupos de intereses en el gobierno local, provincial y nacional, que tratarán de impedir por todos los medios de que tengamos la administración de esos recursos, lo producido por nuestros trabajadores y que deberían volver a Mercedes para una vida digna…
Sin esa decisión, sin la actitud valiente de terminar con la hipocresía de la apatía y la absurdidad de esperar salvadores, padrinos, acomodadores, empleos públicos, etc., y seguir apoyando a los que sabemos que buscan su propio beneficio…, ¡entonces no esperemos ningún sol que alumbre a las mañanas! Seguirá predominando la oscuridad de la indiferencia, de la no solidaridad, del no te metás y el reino de la mentira. Y Mercedes, seguirá hundiéndose en la ciénaga cada vez más profunda de la postergación y el olvido. Somos responsables si los avalamos. Han demostrado que carecen de vocación de servicio público desinteresado, como exige la auténtica política. De ellos no tenemos garantía que se opondrán a la injusticia.
Si empezamos debatir lo que vivimos, lo que soñamos, lo que esperamos, y nos organizarnos en cada contexto para lograrlo, tal vez tengamos oportunidad. La gente, en muchas partes de la argentina, comenzó a reunirse, a organizarse, en los barrios, en los sindicatos, en los clubes, en las iglesias, en cualquier espacio donde hay uno o más mirándose las caras, para buscar un cambio total, siempre total; sólo… hay que atreverse.