¿Se festeja un nuevo endeudamiento?

En el día de ayer lo que se festeja desde el gobierno nacional es nuevamente un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Nuevamente, gran parte de los funcionarios, dirigentes políticos y periodistas festejan como un gran triunfo seguir endeudándonos. ¿Será tan así?
Hablemos de la deuda. La deuda ha emergido como un componente central del capitalismo moderno, consolidándose como una herramienta fundamental para el desarrollo económico y la expansión de los mercados. Desde el siglo XX, los préstamos internacionales y la emisión de deuda soberana han permitido a muchos países financiar proyectos de infraestructura, programas sociales y el crecimiento económico en general. Pero actualmente en nuestro país solo se utiliza para la especulación financiera.
Sin embargo, esta dependencia de la deuda también ha generado dinámicas desiguales de poder, donde los países prestatarios, especialmente aquellos en vías de desarrollo, se ven sujetos a las condiciones impuestas por acreedores internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial.
En el caso de Argentina, la deuda ha moldeado profundamente su trayectoria política y económica. A lo largo de las décadas, el país ha enfrentado recurrentes crisis de deuda que han afectado su estabilidad macroeconómica y sus políticas públicas. Los acuerdos con el FMI, por ejemplo, han llevado a la implementación de políticas de ajuste estructural que buscan garantizar la sostenibilidad fiscal pero han generado tensiones sociales como las que estamos viendo cada vez más seguido, debido a los recortes en el gasto público y la baja del poder adquisitivo. Estas dinámicas han polarizado la política argentina, dividiendo a la población entre quienes defienden estas medidas como necesarias y quienes las ven como una intromisión en la soberanía nacional. Todo esto agravado por el nivel de odio en alza promovido desde el propio presidente.

A nivel global, la deuda también condiciona las relaciones diplomáticas y las estrategias de desarrollo de países como Argentina. En muchos casos, los gobiernos se ven atrapados en un ciclo de endeudamiento que limita su capacidad para priorizar agendas nacionales independientes y en otros, capacidades increíbles para incrementar esta deuda.
Lo que la sociedad Argentina debe entender es que es su obligación es participar activamente del debate acerca del papel del sistema financiero internacional en la política y la vida de los ciudadanos. En este contexto, la deuda no solo es un fenómeno económico, sino un factor que redefine constantemente las dinámicas políticas y sociales del país. Por ello los argentinos, deberemos entender que pasa con la deuda o sino rendirnos y permitir la perpetuidad de un modelo económico que solo funciona con dos cosas simples de comprender: Deuda y represión.