{"id":16487,"date":"2026-09-07T15:44:40","date_gmt":"2026-09-07T18:44:40","guid":{"rendered":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/?p=16487"},"modified":"2026-09-07T15:44:44","modified_gmt":"2026-09-07T18:44:44","slug":"la-banalidad-del-mal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/la-banalidad-del-mal\/","title":{"rendered":"La banalidad del mal"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cLa triste verdad es que la mayor parte del mal lo hacen personas que nunca deciden ser buenas o malas\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a0Hannah Arendt<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos se preguntan desconcertados porqu\u00e9 raz\u00f3n o sinraz\u00f3n asistimos -y sorprendentemente no tan azorados- a la maldad manifiesta; en gobernantes, pol\u00edticos, agrupaciones, sindicatos, organizaciones sociales, medios de comunicaci\u00f3n, pero especialmente en ciudadanos comunes. Maldad en las palabras, acciones, discursos, noticias, abandono, cr\u00edmenes, odio e indiferencia con las personas. Y decimos no tan azorados porque muchos lo consideran parte de \u201cla normalidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otros, se preguntan c\u00f3mo es que descarnadamente se desprecia, abandona, maltrata y mata a la vejez; c\u00f3mo es que se quitan derechos, condiciones laborales y seguridad social a trabajadores, jubilados, j\u00f3venes, enfermos y discapacitados; y c\u00f3mo impunemente se entrega al extranjero la soberan\u00eda en r\u00edos, glaciares, tierra y recursos naturales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y nosotros, \u00bfnos preguntamos por qu\u00e9 nuestros legisladores y nosotros mismos no reaccionamos frente a la inflaci\u00f3n oculta, al aumento vergonzoso y sin regulaci\u00f3n de los servicios, de la comida, el desempleo y la pobreza? \u00bfNos preguntamos por qu\u00e9 dejamos que un grupo de gobernantes conjurados con el Poder del Dinero mientan descaradamente atropellando a las Instituciones legislativas, usufructuando el Derecho, comprando y vendiendo apoyo y cargos para la sanci\u00f3n de Leyes en propio beneficio?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo m\u00e1s grave, es la omisi\u00f3n social. Sabemos que los Grupos de Poder son los que gobiernan, y tienen responsabilidad en esto. Pero de ninguna manera le quitan responsabilidad a la sociedad, a las Instituciones y al ciudadano com\u00fan. Y una omisi\u00f3n, un no comprometerse, no es por abulia, resignaci\u00f3n, desesperanza o incapacidad. Tampoco por una cuesti\u00f3n de pol\u00edtica, ideolog\u00eda y creencia. Va m\u00e1s all\u00e1, dejando con desidia que unos pocos decidan por muchos. Seguimos creyendo ingenuamente que todo cambiar\u00e1 con lo mismo y los mismos, confiando en los que se dicen salvadores, conductores\u2026 o que tal vez la legalidad, los per\u00edodos electorales de dos y cuatro a\u00f1os nos dar\u00edan esa posibilidad de cambio. Pero cualquier cambio que no venga del coraz\u00f3n, a nivel personal y comunitario, no vendr\u00e1 para la sociedad. Sin coraz\u00f3n, no hay solidaridad ni Justicia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto \u00faltimo, justamente es la encerrona. El mismo sistema pol\u00edtico, el mismo sistema de representaci\u00f3n de esta Democracia Indirecta, el mismo sistema electoral, el mismo conjunto de leyes d\u00e9biles que no respeta ni el Gobierno ni el Poder Judicial, encubriendo delitos con ama\u00f1ado legalismo, criminalizando la Verdad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los j\u00f3venes, y gran parte de la clase media con capacidad de decidir y elegir- a excepci\u00f3n de los jubilados al l\u00edmite entre la vida y la muerte, o las personas con sensibilidad social-, son una mayor\u00eda sin reflexi\u00f3n; sin pensamiento cr\u00edtico ni empat\u00eda por el sufrimiento de los dem\u00e1s, encerrada en el laberinto individualista de la inmediatez, narcotizada por el placer de las Redes -sexo, mentiras y videos- unos, y la insegura seguridad otros, incapaces de ponerse en el lugar del Otro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se acepta c\u00f3mplice y pasivamente vivir una realidad virtual, paralela, haciendo suyas la desinformaci\u00f3n y la mentira de chivos expiatorios, culpables de la crisis -ll\u00e1mense planeros, socialistas, terroristas, casta, PBI completo, cabeza de termo, y otros ep\u00edtetos deshumanizantes- y lo m\u00e1s grave, viraliz\u00e1ndolo para un da\u00f1ino y ef\u00edmero protagonismo. Se vuelven instrumentos del Sistema, indiferentes a la inmoralidad de sus actos, y en esto reside precisamente lo banal, lo trivial de la maldad; la propia y ajena.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esta viralizaci\u00f3n emocional, sin argumentos serios ni ideas propias, con repeticiones de frases hechas, odio o violencia hip\u00f3critamente encubiertos y fr\u00edvolamente manifiestos, de pseudo conocimiento e ignorancia, genera adhesiones sin cuestionar las consecuencias de los actos, porque no obliga a pensar ni a comprometerse, s\u00f3lo libera la emoci\u00f3n. Y si es an\u00f3nimo, mejor, como los Trolls del Gobierno. Hay una responsabilidad no exenta de culpa, porque las personas nunca perdemos la capacidad de juzgar el bien del mal, y somos responsables de esas acciones. Pasamos de largo al Pr\u00f3jimo abandonado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cNo aceptemos como Verdad, nada que carezca de Amor. Y no aceptemos como Amor, nada que carezca de Verdad. El uno sin el otro se convierte en una mentira destructora\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00a0<\/em>\u00a0Edith Stein<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La banalidad del mal, es un concepto de la Fil\u00f3sofa Hannah Arendt, quien sostiene que, desde funcionarios gubernamentales, y desde ciudadanos comunes adhiriendo a un sistema de perversi\u00f3n, se ve y se trata a las personas como cosas, s\u00f3lo un n\u00famero. Destruyen la condici\u00f3n humana reduci\u00e9ndola a un dato econ\u00f3mico prescindible. El mal se vuelve \u201cbanal\u201d, sin culpa, justificado en una peligrosa normalidad. Y el mal a gran escala, no requiere de personas violentas, delincuentes, ladrones o asesinos; es suficiente con ciudadanos corrientes que dejan de pensar y se integran acr\u00edticamente a un sistema injusto. \u00a0No aceptan ser conscientes de su inmoralidad. No obstante, hay gente solidaria que silenciosamente lucha y trabaja por un mundo mejor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa triste verdad es que la mayor parte del mal lo hacen personas que nunca deciden ser buenas o malas\u201d \u00a0Hannah Arendt Muchos se preguntan desconcertados porqu\u00e9 raz\u00f3n o sinraz\u00f3n asistimos -y sorprendentemente no tan azorados- a la maldad manifiesta; en gobernantes, pol\u00edticos, agrupaciones, sindicatos, organizaciones sociales, medios de comunicaci\u00f3n, pero especialmente en ciudadanos comunes. &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":16488,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_seo_schema_type":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[29],"tags":[],"class_list":["post-16487","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/calleangosta.com\/ca\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/davinci_crear_una_ilustraci_n_editorial_conceptual_y_simb_.png?fit=1024%2C1024&ssl=1","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16487","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16487"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16487\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16489,"href":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16487\/revisions\/16489"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16488"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16487"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16487"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16487"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}