{"id":17404,"date":"2026-11-03T09:10:26","date_gmt":"2026-11-03T12:10:26","guid":{"rendered":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/?p=17404"},"modified":"2026-11-03T09:14:38","modified_gmt":"2026-11-03T12:14:38","slug":"las-aulas-de-la-memoria-de-los-lapices-rotos-al-banco-vacio-de-miguel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/las-aulas-de-la-memoria-de-los-lapices-rotos-al-banco-vacio-de-miguel\/","title":{"rendered":"Las aulas de la memoria: de los l\u00e1pices rotos al banco vac\u00edo de Miguel"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La realidad, en su versi\u00f3n m\u00e1s imperfecta y cruel, insiste en morderse la cola.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay hilos de sangre, tiza y fotocopias que unen \u00e9pocas que cre\u00edamos separadas para siempre por los muros de la democracia. A veces esos hilos parecen invisibles. Hasta que una fecha, una ausencia o un banco vac\u00edo vuelven a ponerlos frente a nuestros ojos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La <strong>Noche de los L\u00e1pices<\/strong> no termin\u00f3 en aquella primavera platense de 1976.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La represi\u00f3n contra los estudiantes secundarios fue parte del terrorismo de Estado que busc\u00f3 disciplinar a una generaci\u00f3n que se animaba a reclamar y a participar. En la noche del 16 de septiembre y en los d\u00edas siguientes, diez estudiantes fueron secuestrados. Muchos de ellos contin\u00faan desaparecidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Claudia Falcone, Mar\u00eda Clara Ciocchini y tantos otros dejaron de ser solamente nombres para convertirse, con el paso del tiempo, en s\u00edmbolos de una juventud a la que quisieron arrancarle la voz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero hay historias que no terminan con una fecha en los libros de historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay historias que vuelven. Y algunas vuelven a la misma ciudad, a los mismos pasillos, a las mismas aulas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El pibe callado de la \u201cEscuelita\u201d<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A Miguel lo conoc\u00ed. No es el nombre de un archivo de derechos humanos ni una pancarta de tela desgastada por los a\u00f1os. <strong>Fue mi compa\u00f1ero en la Facultad de Periodismo de La Plata.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En aquellos primeros a\u00f1os noventa, la facultad todav\u00eda funcionaba en la vieja \u201cEscuelita\u201d de la calle 44, entre 8 y 9. Era un ambiente revoltoso, efervescente, con ese desorden hermoso y politizado propio de las ciencias sociales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entrar a cursar era avanzar entre carteles, volantes y discusiones pol\u00edticas. El centro de estudiantes, conducido entonces por la agrupaci\u00f3n Rodolfo Walsh, era parte de esa cotidianeidad. Se discut\u00eda en los pasillos tanto como en las aulas. Se hablaba de pol\u00edtica, de periodismo, de pa\u00eds.Y tambi\u00e9n, como ocurre siempre en una facultad, de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gobernaba el menemismo.Eran a\u00f1os en los que el discurso de la modernizaci\u00f3n conviv\u00eda con el achicamiento del Estado y con una fuerte exaltaci\u00f3n del individualismo. Para muchos, aquello representaba el ingreso definitivo a una nueva \u00e9poca. Para otros, significaba que hab\u00eda derechos y espacios colectivos que empezaban a quedar en el camino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En medio de ese clima estaba Miguel.Era un pibe de clase media baja, callado, pero con una rebeld\u00eda que se le notaba en el andar.No fuimos amigos personales. Est\u00e1bamos en grupos diferentes. Compartimos algunas cursadas y tuvimos esos di\u00e1logos breves que nacen en los pasillos, antes o despu\u00e9s de una clase, entre el humo de los cigarrillos y la marea de apuntes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo recuerdo as\u00ed.No como un h\u00e9roe de bronce. <strong>Como un pibe.<\/strong> Hasta que un d\u00eda no lo vimos m\u00e1s. Al principio, en la vor\u00e1gine de la \u201cEscuelita\u201d, el vac\u00edo tard\u00f3 en convertirse en pregunta. Despu\u00e9s llegaron los rumores .Versiones que pretend\u00edan explicar su ausencia. Otras que buscaban ensuciar su nombre.Durante un tiempo, la incertidumbre ocup\u00f3 el lugar de la verdad. Pasaron los a\u00f1os. Y la verdad termin\u00f3 siendo mucho m\u00e1s dolorosa que los rumores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 17 agosto de 1993, en plena democracia, <strong>Miguel Bru desapareci\u00f3<\/strong>. La investigaci\u00f3n judicial estableci\u00f3 que hab\u00eda sido detenido y torturado en la Comisar\u00eda Novena de La Plata. Su cuerpo nunca fue encontrado. Un estudiante de Periodismo &nbsp;desaparecido. Un pibe que hab\u00eda compartido con nosotros aulas y &nbsp;pasillos. Una ausencia que ya no pod\u00eda explicarse con un simple:No vino a cursar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La voz de una madre<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay historias que pueden contarse con expedientes. Hay otras que necesitan una voz. La historia de Miguel tambi\u00e9n est\u00e1 en la voz de su madre, <strong>Rosa Schonfeld de Bru<\/strong>, quien durante a\u00f1os sostuvo la b\u00fasqueda de verdad y justicia por la desaparici\u00f3n de su hijo. Recientemente, la <strong>Facultad de Periodismo y Comunicaci\u00f3n Social de la Universidad Nacional de La Plata<\/strong> public\u00f3 en sus redes sociales una entrevista con Rosa.En ella vuelve a hablar de Miguel y de una b\u00fasqueda que, pese al paso de los a\u00f1os, no se detiene.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u201cLo seguimos buscando\u201d<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escucharla es recordar que detr\u00e1s de cada expediente hay una familia. Que detr\u00e1s de cada fotograf\u00eda hay una vida. Y que detr\u00e1s de una desaparici\u00f3n queda una pregunta que ninguna democracia deber\u00eda acostumbrarse a dejar sin respuesta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>&#x25b6;<\/strong> <strong>Ver la entrevista a Rosa Schonfeld de Bru<\/strong><\/p>\n\n\n\n<iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.facebook.com\/plugins\/video.php?height=476&#038;href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Freel%2F1361630959454974%2F&#038;show_text=false&#038;width=380&#038;t=0\" width=\"380\" height=\"476\" style=\"border:none;overflow:hidden\" scrolling=\"no\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"true\" allow=\"autoplay; clipboard-write; encrypted-media; picture-in-picture; web-share\" allowFullScreen=\"true\"><\/iframe>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Fuente: Facultad de Periodismo y Comunicaci\u00f3n Social, Universidad Nacional de La Plata.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La pedagog\u00eda del desprecio<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay violencias que comienzan mucho antes del golpe. A veces comienzan con una palabra. Los estudiantes perseguidos durante la dictadura fueron convertidos en \u201csubversivos\u201d. La maquinaria represiva necesitaba deshumanizar a quienes persegu\u00eda para presentar la violencia como una respuesta necesaria. El caso de Miguel ocurri\u00f3 en otro tiempo y bajo otro r\u00e9gimen pol\u00edtico. No se trata de borrar esas diferencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Precisamente porque no son lo mismo, la memoria resulta necesaria.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero tambi\u00e9n resulta imposible ignorar algo: cuando desde el poder se construye al otro como enemigo, cuando la protesta es presentada como una molestia, cuando al estudiante que reclama se lo reduce a un \u201cpar\u00e1sito\u201d o a alguien \u201clavado de cabeza\u201d, se deteriora el espacio necesario para el di\u00e1logo democr\u00e1tico. Las palabras no son inocentes. No toda palabra de desprecio conduce inevitablemente a la violencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la historia argentina ense\u00f1a que la deshumanizaci\u00f3n puede convertirse en una condici\u00f3n cultural que facilite el abuso, la persecuci\u00f3n y el silencio. Por eso importa c\u00f3mo se habla.Importa qu\u00e9 se dice desde un atril. Importa qu\u00e9 se dice sobre quienes protestan.E importa, especialmente, qu\u00e9 lugar ocupa el Estado frente a quienes reclaman.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque cuando la violencia institucional deja de escandalizar, la democracia empieza a perder algo m\u00e1s profundo que una discusi\u00f3n pol\u00edtica: pierde sensibilidad frente al abuso. Y ah\u00ed es donde la memoria vuelve a golpear la puerta.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Que la tinta no se muerda<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escribir desde la realidad imperfecta es tambi\u00e9n negarse al olvido. Conmemorar la <strong>Noche de los L\u00e1pices<\/strong> no deber\u00eda ser solamente repetir una efem\u00e9ride cada 16 de septiembre. Es recordar que aquellos estudiantes ten\u00edan edades, familias, amigos, proyectos y discusiones. Que no eran una fotograf\u00eda en blanco y negro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Eran j\u00f3venes.<\/strong> Como los que hoy llenan las aulas. Como los que hoy marchan. Como los que hoy discuten sobre el pa\u00eds que quieren construir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y en esa memoria tambi\u00e9n aparece Miguel. El pibe callado de la calle 44. El compa\u00f1ero con el que compart\u00ed algunas clases. El que un d\u00eda dej\u00f3 de ocupar un banco. Quiz\u00e1s por eso, tantos a\u00f1os despu\u00e9s, cuando vuelvo a pensar en la Noche de los L\u00e1pices, no puedo evitar pensar tambi\u00e9n en \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque la memoria no funciona como una biblioteca ordenada. Une \u00e9pocas, rostros y ausencias. Mezcla una vieja aula de la calle 44 con una fotograf\u00eda de 1976. Hace que un l\u00e1piz roto dialogue con un banco vac\u00edo. La democracia no es un objeto que se guarda en una vitrina. Se construye, se discute y se defiende todos los d\u00edas:<\/p>\n\n\n\n<pre class=\"wp-block-verse\">En las calles.<br>En las universidades<br>En las escuelas.<br>Y tambi\u00e9n en las palabras.<br>Por eso escribo.<br>Porque Miguel no puede volver a sentarse en aquel banco.<br>Porque Claudia, Mar\u00eda Clara y tantos otros tampoco volvieron a sus aulas.<br>Porque hay ausencias que no deber\u00edan convertirse nunca en costumbre.<br>Y porque mientras alguien recuerde, la historia todav\u00eda puede seguir siendo escrita.<br>Los l\u00e1pices siguen escribiendo, aunque intenten romperles la punta.<br>Y quiz\u00e1s ese sea el verdadero sentido de la memoria:<br>que ninguna ausencia consiga borrar para siempre la voz de quien alguna vez se anim\u00f3 a levantarla.<\/pre>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La realidad, en su versi\u00f3n m\u00e1s imperfecta y cruel, insiste en morderse la cola. 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