{"id":3252,"date":"2024-12-03T10:32:58","date_gmt":"2024-12-03T13:32:58","guid":{"rendered":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/?p=3252"},"modified":"2024-12-03T10:35:49","modified_gmt":"2024-12-03T13:35:49","slug":"rolon-presento-su-ultimo-libro-en-mar-del-plata-es-mejor-ser-feliz-que-haberlo-sido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/rolon-presento-su-ultimo-libro-en-mar-del-plata-es-mejor-ser-feliz-que-haberlo-sido\/","title":{"rendered":"Rol\u00f3n present\u00f3 su \u00faltimo libro en Mar del Plata: \u00abEs mejor ser feliz que haberlo sido\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0La muerte como \u00abamenaza y convite\u00bb, la p\u00e9rdida, los fantasmas moldeados por \u00abtemores err\u00f3neos\u00bb y tambi\u00e9n aquellos casi corp\u00f3reos \u00abcon los que hay que aprender a convivir\u00bb sobrevolaron la noche de Mar del Plata junto al miedo, la soledad y los riesgos de la idealizaci\u00f3n, de la mano del psicoanalista y escritor Gabriel Rol\u00f3n, quien present\u00f3 su \u00faltimo libro, \u00abLa felicidad\u00bb, gran suceso de ventas del momento con casi 100.000 ejemplares desde su aparici\u00f3n en noviembre.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>En un sal\u00f3n repleto en un hotel de la zona de Playa Grande, mientras decenas de personas aguardaban afuera a que se liberara acaso alguna silla, Rol\u00f3n (La Matanza, 1961) desmenuz\u00f3 sin guion su trabajo m\u00e1s reciente en el cierre del ciclo de escritores Verano Planeta, y revalid\u00f3 su v\u00ednculo directo con sus lectores, construido a lo largo de m\u00e1s de 15 a\u00f1os, desde la publicaci\u00f3n de \u00abHistorias de div\u00e1n\u00bb, en 2007.<\/p>\n<p>\u00abEl aplauso inicial es solo hijo del cari\u00f1o, porque todav\u00eda no dije nada. Probablemente m\u00e1s de uno se arrepienta\u00bb, brome\u00f3 el autor en el inicio de la charla que mantuvo con el periodista Nino Ramella, anfitri\u00f3n de cada encuentro del ciclo de escritores de la temporada.<\/p>\n<p>De entrada tambi\u00e9n, dej\u00f3 en claro que su \u00faltimo trabajo, que lleva casi 100 mil ejemplares vendidos en solo tres meses, no es un compendio de f\u00f3rmulas para ser felices, y que quien busque eso \u00abse va a llevar una enorme desilusi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>El libro, explic\u00f3, explora las aristas de la felicidad \u00abm\u00e1s all\u00e1 de la ilusi\u00f3n\u00bb, aborda la \u00abfelicidad imperfecta\u00bb, en un mundo vertiginoso y voraz en el que \u00absiempre va a faltar algo\u00bb. El autor revel\u00f3 de hecho que su idea original era que el t\u00edtulo fuera la palabra \u00abfaltacidad\u00bb, un neologismo que desarrolla en la obra, que remite a esas carencias, y reconoci\u00f3 que fue su editor, Mariano Valerio, quien lo convenci\u00f3 de no hacerlo.<\/p>\n<p>Rol\u00f3n se sumergi\u00f3 durante la charla en asuntos densos como la relaci\u00f3n entre el car\u00e1cter inexorable de la muerte y la b\u00fasqueda de la felicidad, y en cuestiones m\u00e1s terrenales, como los desaf\u00edos de ser un superventas. \u00abTodos en nuestro foro \u00edntimo sentimos que vamos a ser el primer inmortal. Queremos seguir estando porque es muy dif\u00edcil imaginar la inexistencia. Por eso vienen la religi\u00f3n, la mitolog\u00eda, las creencias a dar cuenta de un mundo que no podemos imaginar. No queremos morir, obvio, y me parece fant\u00e1stico, pero si no existiera esa conciencia de la finitud, ninguno de nosotros har\u00eda grandes cosas. Por qu\u00e9 voy a estudiar ahora si puedo hacerlo dentro de seis siglos\u00bb, asegur\u00f3.<\/p>\n<p>Se refiri\u00f3 en ese sentido a la muerte que \u00abes amenaza y convite\u00bb: \u00abSi por algo podemos correr riesgos es porque sabemos que nos vamos a morir. La muerte es esa voz que nos susurra y nos dice, aunque nos asuste, que no tenemos todo el tiempo\u00bb.<\/p>\n<p>La p\u00e9rdida -abandonos, traiciones, desamores-, otro de los hilos conductores del libro en la b\u00fasqueda de una \u00abfelicidad amedrentada\u00bb, tambi\u00e9n gui\u00f3 por momentos la presentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abTodos hemos perdido algo. Para empezar, la infancia, la posibilidad de creer en un mundo m\u00e1s bueno, en amores que no traicionan. Eso de que si estoy con vos no necesito nada es mentira, porque siempre faltar\u00e1 algo\u00bb, asegur\u00f3.<\/p>\n<p>Advirti\u00f3 en esa l\u00ednea sobre los riesgos de las idealizaciones: \u00abLo ideal es enemigo de lo posible. Las cosas idealizadas lo \u00fanico que hacen es impedirnos alcanzar lo que anhelamos. Hace falta valent\u00eda para conformarse con lo que hay. Y no hablo de resignarse, sino de ir en busca de lo m\u00e1ximo que podamos. Es m\u00e1s f\u00e1cil decir \u00b4no encontr\u00e9 a alguien para m\u00ed\u00b4 que jugarse a amar a alguien. Renunciar a lo ideal es un acto de coraje\u00bb.<\/p>\n<p>Al igual que en el libro, Rol\u00f3n se refiri\u00f3 tambi\u00e9n a su sue\u00f1o juvenil de ser un pianista notable antes de abrazar el psicoan\u00e1lisis: \u00abHay un momento donde uno entiende que no todos los sue\u00f1os son posibles. Se trata de entender que no es lo mismo resignarse que aceptar que ya lo intent\u00f3 lo suficiente y que no funciona\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abHay que aceptar los \u00b4no\u00b4 de la vida. La gente que no los acepta es muy desagradable y muy peligrosa. A m\u00ed la m\u00fasica me dijo que no. \u00bfEso quiere decir que uno no sigue disfrutando de la m\u00fasica? No, en absoluto\u00bb, se\u00f1al\u00f3.<\/p>\n<p>En ese recorrido vital, lanz\u00f3 adem\u00e1s una prevenci\u00f3n sobre \u00abel \u00e9xito\u00bb como meta, en la disciplina que sea: \u00abEs una palabra aborrecible, porque su cercan\u00eda con el m\u00e9rito enga\u00f1a a la gente. Est\u00e1 lleno de mediocres con \u00e9xito y gente que se esforz\u00f3 y no alcanzo lo que quer\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEl camino de la felicidad es un camino inc\u00f3modo y que pasa por el desaf\u00edo de cuestion\u00e1ramos a nosotros mismos todo el tiempo para saber qui\u00e9nes somos. Un desaf\u00edo que lleva toda la vida. Se trata de que nos agarre la muerte caminando hacia a nuestro deseo\u00bb, explic\u00f3 el autor.<\/p>\n<p>Rol\u00f3n evoc\u00f3 al igual que en el libro a su padre, criado en un orfanato desde que fue abandonado a los seis a\u00f1os, y subray\u00f3 su b\u00fasqueda de la felicidad \u00abcon todas sus faltas y sus heridas a cuestas\u00bb. \u00abMe acuerdo mucho la risa de mi padre, y tambi\u00e9n de sus noches oscuras, de sus luchas\u00bb, expres\u00f3, y revel\u00f3 que la primera pregunta anal\u00edtica la desliz\u00f3 a los seis a\u00f1os en un di\u00e1logo nocturno con \u00e9l: \u00abEl se quedaba despierto pensando, y me dijo &#8216;vos te estar\u00e1s preguntando en qu\u00e9 estar\u00e1 pensando el loco de tu padre&#8217;, y yo le dije &#8216;\u00bfy en qu\u00e9 est\u00e1s pensando'\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEsa pregunta me lig\u00f3 al psicoan\u00e1lisis para siempre. Porque me lig\u00f3 a entender que quer\u00eda escuchar qu\u00e9 le pasaba a alguien que ten\u00eda dolores\u00bb, rememor\u00f3.<\/p>\n<p>El escritor profundiz\u00f3 tambi\u00e9n en otro de los pliegues del libro, en los que el sujeto de an\u00e1lisis es la soledad, e invit\u00f3 al igual que en sus p\u00e1ginas a no temerle: \u00abCuando estamos solos, en realidad estamos habitados por todos nuestros miedos, nuestros recuerdos, nuestros enojos\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abCuando todos nos quedamos solos es el momento en el que nuestros fantasmas aprovechan para venir a visitarnos. A m\u00ed me gusta el ejercicio de la soledad. Claro que es una experiencia muy fuerte, pero si me molesta la soledad, tengo una mala noticia: me molesto yo\u00bb, dijo.<\/p>\n<p>De la mano del psiquiatra, psicoanalista y escritor argentino Juan David Nasio, citado en varias ocasiones en el libro, Rol\u00f3n se sumergi\u00f3 adem\u00e1s en una idea provocadora: \u00abVivir sin sufrimiento es no vivir\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abHabla del dolor vital, el dolor de estar vivo, de saber que hay cosas que no van a pasar. Estar vivo duele. Pero no es lo mismo el dolor de estar vivo que el padecimiento sufriente. El dolor vital es el de lucha, el de batalla, y no el goce de quien se acobarda ante eso y decide que va a quedarse melancolizado con lo que le pasa para siempre\u00bb, expres\u00f3.<\/p>\n<p>El \u00e9xito en ventas de \u00abLa Felicidad\u00bb y su condici\u00f3n de escritor best seller tambi\u00e9n ocup\u00f3 uno de los tramos finales de la presentaci\u00f3n. Rol\u00f3n cont\u00f3 que tard\u00f3 tres a\u00f1os en escribirlo, que acaso sea \u00abel m\u00e1s \u00edntimo\u00bb de sus trabajos, y que no lo asusta la proyecci\u00f3n que alcanz\u00f3 en apenas tres meses.<\/p>\n<p>\u00abNo me asusta -dijo- porque yo vengo de un lugar muy humilde. Yo he conseguido cosas que ni me hab\u00eda animado a so\u00f1ar. Y trabajo mucho para prepararme para cuando esto deje de pasar. A lo mejor es este libro con el que la gente deja de leerme. Claro que va a pasar y me preparo no de un modo resignado. Es hermoso haber sido feliz, pero es mejor ser feliz que haberlo sido. El d\u00eda que no venda libros tratar\u00e9 de ser feliz con lo que me pase en ese momento\u00bb.<\/p>\n<h3><span>As\u00ed empieza \u201cLa felicidad (m\u00e1s all\u00e1 de la ilusi\u00f3n)\u201d, de Gabriel Rol\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p class=\"paragraph\">Todo comenz\u00f3 al regreso.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Era de madrugaba. En medio de la niebla con versaba con mi amigo Mart\u00edn. Era una charla \u00edntima y distendida. Durante muchos kil\u00f3metros<span>\u00a0<\/span><b>el amor, la soledad, la esperanza, el dolor y la pasi\u00f3n fueron compa\u00f1eros de ruta<\/b>. De pronto me mir\u00f3 y dijo: \u201cDeber\u00edas escribir un libro acerca de la felicidad\u201d.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Le respond\u00ed que eso era imposible. Un analista est\u00e1 familiarizado con la angustia, con el deseo, pero no con la felicidad. No acord\u00f3, aunque renunci\u00f3 al intento de convencerme. Durante unos minutos viajamos en silencio. Pero era tarde. Ya no pod\u00eda dejar de considerar la idea.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Meses despu\u00e9s, en \u201cPerros de la calle\u201d, el programa radial en el que una vez por semana nos entregamos a la libre asociaci\u00f3n y al pensamiento,<span>\u00a0<\/span><b>Andy Kustnetzoff<\/b>, su conductor, me desafi\u00f3 a un juego: al final de mis columnas deb\u00eda proponer<span>\u00a0<\/span><b>una f\u00f3rmula para ser feliz<\/b>.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Me re\u00ed. Es claro que para un psicoanalista no existen las recetas ni los consejos.<span>\u00a0<\/span><b>Un analista no es un dador de respuestas sino un generador de preguntas<\/b>. Pero lanzados al juego tom\u00e9 el guante y convinimos en poner un l\u00edmite: diez.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">As\u00ed fue que, durante diez semanas, dependiendo del tema que se hubiera generado, improvis\u00e9 algunas ideas.<\/p>\n<blockquote>\n<div class=\"visual__image\">Gabriel Rol\u00f3n: \u00abRenunciemos al optimismo y la esperanza, esas cosas enga\u00f1osas que nos hacen creer que seremos felices. Es preferible una tristeza verdadera a una felicidad tramposa\u00bb. (Gustavo Gavotti)<\/div>\n<\/blockquote>\n<p class=\"paragraph\">Esta es la lista que surgi\u00f3:<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#x2666;<span>\u00a0<\/span><b>Nunca tomemos una decisi\u00f3n que no podamos sostener<\/b>. Nadie puede ser feliz si debe convivir con decisiones insostenibles.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#x2666; Todos hemos atravesado momentos dif\u00edciles y llevamos heridas que no siempre sanar\u00e1n.<span>\u00a0<\/span><b>No dejemos que las sombras del pasado oscurezcan el presente<\/b>.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#x2666;<span>\u00a0<\/span><b>No debemos estar con alguien solamente para llenar un vac\u00edo<\/b>. Estemos con alguien cuando solos con nuestros vac\u00edos podamos sentirnos bien.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#x2666;<span>\u00a0<\/span><b>No creamos que ser felices es estar completos<\/b>.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#x2666; Vivamos de modo tal que<b><span>\u00a0<\/span>podamos mirar hacia adentro sin sentir verg\u00fcenza<\/b><span>\u00a0<\/span>de quienes somos.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#x2666; Hay cosas imperdonables. Trabajemos para eximir aquellas que s\u00ed podemos perdonar. Y<span>\u00a0<\/span><b>jam\u00e1s estemos con alguien a quien no podamos perdonar<\/b>.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#x2666; As\u00ed como no todos los amores merecen ser vividos,<b><span>\u00a0<\/span>no todas las batallas merecen ser libradas<\/b>. Hay batallas que conviene ceder, aun teniendo raz\u00f3n, porque para ser feliz a veces es preferible tener paz y no raz\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#x2666; No todos los deseos pueden cumplirse. Por eso,<span>\u00a0<\/span><b>no nos aferremos a ilusiones imposibles<\/b>, pero jam\u00e1s soltemos un sue\u00f1o ni dejemos de luchar antes de tiempo.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#x2666;<span>\u00a0<\/span><b>Renunciemos al optimismo y la esperanza<\/b>, esas cosas enga\u00f1osas que nos hacen creer que seremos felices. Es preferible una tristeza verdadera a una felicidad tramposa.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">&#x2666; La vida es un lugar muy dif\u00edcil y tendemos a idealizar las cosas: el amor, la amistad, la vida misma.<span>\u00a0<\/span><b>No idealicemos tambi\u00e9n la felicidad<\/b>. Si tenemos una opci\u00f3n de ser felices, nunca ser\u00e1 sin un poco de tristeza, sin un poco de ausencia, sin un poco de dolor, sin algo de soledad y sin faltas. Si alguna felicidad es posible, tenemos que aceptar que ser\u00e1 una felicidad imperfecta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0La muerte como \u00abamenaza y convite\u00bb, la p\u00e9rdida, los fantasmas moldeados por \u00abtemores err\u00f3neos\u00bb y tambi\u00e9n aquellos casi corp\u00f3reos \u00abcon los que hay que aprender a convivir\u00bb sobrevolaron la noche de Mar del Plata junto al miedo, la soledad y los riesgos de la idealizaci\u00f3n, de la mano del psicoanalista y escritor Gabriel Rol\u00f3n, quien &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[6],"tags":[],"class_list":["post-3252","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-calle-angosta"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3252","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3252"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3252\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6151,"href":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3252\/revisions\/6151"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3252"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3252"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/calleangosta.com\/ca\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3252"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}