San Luis

El oficialismo redobla la presión sobre la Justicia: Vieytes, el portavoz de la embestida

El jefe de Policía, Pablo Vieytes, declaró esta semana que las personas detenidas por la fuerza son liberadas por los fiscales, y se autodefinió como «la voz de la Policía». Mientras tanto, la Justicia mantiene un silencio inexplicable ante los constantes embates del gobierno provincial.

El más reciente enfrentamiento entre el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial se presentó como un reclamo y una acusación directa. La voz de este nuevo ataque fue la de Vieytes, quien replicó el discurso de su jefa directa, la ministra de Seguridad Nancy Sosa, y, por extensión, del gobernador Claudio Poggi.

En una conferencia de prensa, el jefe policial intentó ilustrar -con las limitaciones comunicacionales habituales de la fuerza- la supuesta «puerta giratoria» de la Justicia penal. Repitió el mismo concepto que había mencionado la ministra Sosa un día antes: “Nosotros nos esforzamos por detener a los ladrones y la Justicia los libera”.

A su lado, en segundo plano, el abogado Rafael Berruezo, director de Relaciones Institucionales del Ministerio de Seguridad, sonreía mientras escuchaba la exposición. Berruezo, con años de experiencia en los tribunales de la provincia, conoce bien la realidad judicial, aunque ahora prefiere acompañar el relato oficialista sin cuestionarlo.

En un intento de explicar su posición, Vieytes utilizó el ejemplo de un ficticio “Juan Pérez” para mostrar cómo los detenidos terminan liberados por orden judicial. Sin embargo, el hecho de que la Policía retenga a una persona en la vía pública no implica necesariamente que esta sea culpable, responsable o siquiera sospechosa de un delito.

Más allá del contenido del discurso, hubo otro detalle que llamó la atención en la conferencia: el tono agudo de la voz de Vieytes, motivo de burlas dentro de la propia fuerza. Para evitar que la exposición resultara tediosa, el equipo de comunicación del gobierno editó el video y aceleró la velocidad de reproducción, lo que dejó aún más en evidencia las particularidades vocales del comisario general. Como resultado, el mensaje quedó distorsionado e incompleto.

Afortunadamente para Vieytes, los editores descartaron una de sus frases más polémicas: “Yo soy la voz de la Policía”. De haberse incluido, habría sido un error que el propio oficialismo difícilmente podría justificar.

Mientras tanto, la Justicia sigue en silencio ante las acusaciones. Esta pasividad resulta llamativa, especialmente después de la renuncia del procurador general de la provincia, Luis Martínez, quien cedió ante las presiones de Poggi y su círculo de operadores, liderados por el fiscal de Estado, Víctor Endeiza. Endeiza, hasta hace poco, representaba la pata poggista dentro del sistema judicial y ocupaba altos cargos en su estructura.

Desde principios de mes, el cargo de procurador general está en manos de Ernesto Lutens, un funcionario de larga trayectoria judicial a pesar de su juventud. Conocido por su discreción y su reticencia a la exposición pública, Lutens podría ser quien deba responder a los ataques del Ejecutivo y defender la labor de los fiscales bajo su mando.

El contraataque judicial no sería difícil de articular. Cualquier fiscal podría argumentar que las liberaciones de detenidos responden a graves fallas en los expedientes policiales, muchas veces mal confeccionados por un personal incapacitado. Estas deficiencias, en ocasiones, resultan insalvables. Berruezo, que en su pasado como abogado litigante criticó con dureza estos errores, ahora opta por asentir en conferencias de prensa y dejar que Vieytes tome el protagonismo.

Sin embargo, no todos los fiscales están en condiciones de desafiar al gobierno. Algunos tienen vínculos tan estrechos con el oficialismo que prefieren evitar cualquier enfrentamiento, incluso si esto implica dejar de lado la defensa del sistema judicial. En este contexto, tanto Vieytes como la Justicia parecen coincidir en una estrategia común: desviar la responsabilidad hacia el otro. Una práctica cómoda, pero que poco beneficia a la sociedad.

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