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Autopista de las Serranías Puntanas: la “trampa” de acero que convierte errores en tragedias fatales

Escribe Jorge Echenique

Especialistas y usuarios denuncian que la falta de defensas y la invasión de la “zona de despeje” en la Ruta Nacional 7 transforman cualquier despiste en un impacto mortal. La responsabilidad legal recae sobre el Estado.

Lo que debería ser una vía rápida y segura se ha convertido, en la práctica, en un escenario de altísimo riesgo. La Autopista de las Serranías Puntanas presenta hoy una falla de diseño estructural que la ingeniería vial moderna denomina “trampa”: la presencia de obstáculos fijos e indeformables en el cantero central, sin ningún tipo de sistema de contención.

Un “bosque” de columnas en el carril rápido

El problema radica en la infraestructura de iluminación. Cada 60 metros, columnas de acero con bases de hormigón bordean el carril de sobrepaso. Según los manuales internacionales de seguridad (AASHTO) y las normas de Vialidad Nacional, una autopista de alta velocidad (110–120 km/h) debe contar con una “zona de despeje” de entre 7 y 9 metros. Esta franja libre de obstáculos permite al conductor recuperar el control tras una maniobra evasiva o un reventón.

En la Ruta 7, esa zona está invadida. Los postes se ubican a escasos 2 o 3 metros del asfalto. Sin guardarraíles ni muros New Jersey que los protejan, el cantero central —que debería ser un área de escape— se transforma en una zona de impacto inevitable.

El efecto “guillotina” y el riesgo de choque frontal

Los peligros identificados por expertos en seguridad pasiva son alarmantes:

Efecto cuchilla: al chocar contra un poste rígido, toda la energía se concentra en un solo punto, permitiendo que el metal penetre el habitáculo, con consecuencias fatales.
Invasión del carril opuesto: la ausencia de defensas físicas permite que vehículos de gran porte, como camiones, crucen hacia la mano contraria tras un despiste, provocando choques frontales con velocidades sumadas que superan los 220 km/h.

El Estado bajo la lupa: responsabilidad civil y penal

La normativa es clara. La Ley Nacional de Tránsito N.º 24.449 —a la cual San Luis está adherida— establece en sus artículos 21 y 22 que el diseño de las vías debe asegurar la máxima seguridad y que las defensas son obligatorias para atenuar las consecuencias de los accidentes.

Desde el punto de vista legal, el Ente Control de Rutas incurre en una “negligencia por omisión”. La jurisprudencia moderna señala que, aunque el despiste inicial sea causado por un error humano, el Estado es responsable por la agravación del daño.

“El auto se deforma para ‘perdonar’ al poste, cuando el diseño debería ser exactamente al revés”, explican técnicos viales. Si un vehículo se destruye contra una columna que no debería estar allí, el Estado debe responder patrimonialmente por esa pérdida.

La solución urgente

Para que la Autopista de las Serranías Puntanas deje de “castigar con la muerte” el error humano, la solución requiere una inversión inmediata en dos frentes:

  1. Instalación de defensas: colocación de guardarraíles de doble flexión en todos los tramos iluminados.
  2. Postes frangibles: reemplazo de las columnas rígidas por tecnología desprendible que ceda ante el impacto, minimizando el daño a los ocupantes.

Mientras estas obras no se realicen, la vía seguirá siendo legalmente defectuosa, transformando el pago del peaje en la aceptación de un riesgo previsible y, sobre todo, evitable.

JORGE ECHENIQUE

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