De Venezuela a Villa Mercedes: la soberanía otra vez bajo amenaza

Lo que hoy sucede en Venezuela vuelve a poner sobre la mesa una vieja excusa conocida: la “lucha contra el narcotráfico” como argumento para avanzar sobre la soberanía de un país. Estados Unidos vuelve a mostrar un manual que ya usó muchas veces en América Latina: señalar un enemigo, justificar una intervención y terminar decidiendo quién gobierna y quién no. El secuestro o captura de un presidente extranjero no es justicia internacional, es un mensaje político con olor a imperio.
Detrás del discurso de la seguridad y el combate a las drogas, lo que se esconde es el control territorial, económico y geopolítico. Venezuela no es un problema por el narcotráfico: es un problema porque tiene recursos, ubicación estratégica y un gobierno que no se alinea automáticamente con Washington. Cuando eso pasa, la soberanía se vuelve un estorbo y la democracia un detalle menor.

Lo preocupante es que en Argentina hay sectores de la sociedad que aplauden estas acciones. Desde un antichavismo automático o un odio ideológico mal digerido, terminan justificando invasiones, golpes encubiertos y operaciones militares extranjeras. Celebran la pérdida de soberanía ajena sin darse cuenta de que están firmando un pagaré que después se cobra en casa.
La consecuencia directa de este aval social y político es la militarización creciente de Sudamérica. Bases extranjeras, ejercicios conjuntos, radares, control del espacio aéreo y una región cada vez más vigilada. Menos integración regional, más dependencia. Menos política, más botas. Y cuando la región se militariza, los pueblos dejan de ser ciudadanos y pasan a ser “objetivos”.
En ese mapa, Villa Mercedes no queda afuera. Está ubicada en una zona estratégica del centro del país, cerca de corredores logísticos, rutas clave y estructuras que históricamente interesan al poder militar. No es paranoia ni teoría conspirativa: es historia. Cuando el imperio redefine enemigos, también redefine territorios. Y una vez más, el interior argentino vuelve a quedar marcado en el tablero.



