Minnesota: el avance de políticas autoritarias que debemos mirar

El reciente operativo de miles de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minnesota, Estados Unidos, volvió a poner en el centro del debate la intensificación de medidas autoritarias en nombre de la seguridad y el control migratorio. Este fin de semana, un hombre fue fatalmente baleado por agentes federales en el sur de Minneapolis, en medio de un operativo masivo que las autoridades federales sostienen es parte de su estrategia de aplicación de la ley. La noticia fue reportada por The Minnesota Star Tribune, que destacó la llegada masiva de agentes y las confrontaciones con manifestantes tras el episodio.
Estas operaciones forman parte de la llamada “Operation Metro Surge”, que desde diciembre de 2025 despliega a miles de efectivos federales en ciudades como Minneapolis y Saint Paul en nombre de la lucha contra la inmigración irregular y presunto fraude, generando protestas, demandas judiciales y tensiones entre gobiernos locales y la administración federal. Las movilizaciones de protesta incluso incluyeron una huelga general convocada por sindicatos y organizaciones comunitarias, una señal de profunda resistencia social frente a estas tácticas.
Desde Villa Mercedes es relevante observar estos acontecimientos más allá de una cuestión estrictamente estadounidense: la expansión de políticas cada vez más duras en el manejo de migración y la militarización de funciones de seguridad muestran un patrón que se replica en diferentes contextos, donde el discurso de “orden y control” sustituye a enfoques basados en derechos humanos. En Minnesota, las críticas señalan que estas acciones no solo afectan a migrantes, sino a comunidades enteras, generando miedo, violaciones de derechos y un ambiente de confrontación con la sociedad civil.
Es alarmante ver cómo estas estrategias encuentran respaldo político, en contextos donde gobiernos nacionales y provinciales —incluido el argentino y el de la provincia de San Luis— han mostrado simpatías o apoyo explícito a políticas de mano dura similares. El debate aquí debería centrarse no solo en cuestionar la eficacia de estas prácticas, sino en defender los principios democráticos y los derechos fundamentales frente a cualquier intento de normalizar acciones que tiendan a expandir el autoritarismo bajo el pretexto de seguridad.
Fuente: The Minnesota Star Tribune.



