Uber no es bienvenido: defensa del laburo mercedino

La Municipalidad de Villa Mercedes salió a poner cartas sobre la mesa tras el anuncio de Uber de llegar “muy pronto” a la ciudad: quedó claro que la plataforma no está autorizada para ofrecer transporte de pasajeros dentro del ejido urbano. Las ordenanzas municipales vigentes habilitan únicamente a taxis y remises con habilitación local; cualquier otra modalidad digital se considera ilegal y sancionable.
Este freno no es una anécdota burocrática: tiene que ver con preservar el trabajo de miles de mercedinos que sostienen a sus familias detrás del volante. Taxis y remises hoy cumplen requisitos, pagan habilitaciones y seguros, generan empleo en agencias locales y aportan a la economía concreta de nuestra ciudad; permitir un servicio que opera desde afuera, sin estos compromisos, sería abrir una veta informal que tracciona ganancia sin responsabilidad.
La llegada de plataformas globales como Uber no es neutral: es la avanzada del capitalismo digital que redefine empleo como “servicio bajo demanda” sin derechos laborales, con algoritmos que presionan tarifas a la baja y con conductores que terminan compitiendo sin redes de protección. Eso no solo derrumba ingresos, también erosiona la dignidad del trabajo local.
En ese marco, la postura municipal de Villa Mercedes —respetar la normativa, controlar y sancionar servicios no habilitados— es una defensa política del empleo genuino. No se trata de rechazar tecnología, sino de exigir que cualquier nuevo modo de empleo esté sujeto a las mismas reglas y protecciones que sostienen a quienes ya viven de esto aquí, en nuestra ciudad.



