Investigaciones e informes especialesSan Luis

Una radiografía del crecimiento desigual en San Luis

Nuevos coeficientes de coparticipación provincial

Los nuevos coeficientes de coparticipación provincial para 2026, publicados en el Boletín Oficial el pasado 31 de diciembre, han dibujado un mapa de ganadores y perdedores que refleja, más que decisiones políticas, las dinámicas demográficas y económicas de la última década en San Luis. Un análisis preliminar de Calle Angosta sobre los datos agregados de Villa Mercedes y Villa Reynolds —que en la distribución figuran como una unidad— confirma una tendencia observada en elecciones recientes: su crecimiento poblacional ha estado por debajo de la media provincial, lo que se traduce en una significativa reducción de su participación en el fondo común.

Al respecto, el dirigente de la UCR de Santa Rosa del Conlara, José Alberto Fara, analizó en detalle el decreto N° 24212-MHIP-2025 y compartió una extensa reflexión sobre sus implicancias. “Grandes ganadores y varios perdedores. Pero todo tiene que ver con el crecimiento y con que el Censo se haya hecho de manera correcta”, introdujo Fara, para luego señalar un problema local: “En el caso particular de Santa Rosa sabemos que quedaron algunas casas sin censar que no abrieron las puertas por razones ‘estratégicas’ de esas familias”.

Los grandes movimientos: el despegue del interior y la contracción de las capitales

Parafraseando el análisis de Fara, los grandes ganadores son aquellas localidades que experimentaron explosiones demográficas. Cortaderas lidera la tabla con un incremento del 77% en su coeficiente, seguida por Carpintería con un 58% más. El dirigente radical explicó este fenómeno con números contundentes: “Cortaderas pasó de 822 habitantes en el censo 2010 a 3.142 habitantes en el Censo 2022. Un 282 % MÁS. Es lógico lo del incremento en su coeficiente”. Lo mismo ocurre con Carpintería, que casi triplicó su población.

Fara también destacó el crecimiento sostenido del Gran San Luis —Potrero de los Funes, El Volcán, Juana Koslay y La Punta—, “en detrimento de la ciudad de San Luis, algo que se viene observando de hace rato en la evolución de padrones y por ende de habitantes. Gente de San Luis se desplaza al Gran San Luis a vivir”. Advirtió sobre el impacto de esta migración interna en los servicios de educación, salud y seguridad.

En el otro extremo, señaló a “los dos grandes, San Luis y Villa Mercedes en zona roja con un 2% menos y un 8 % menos respectivamente”. Explicó que esto responde a una lógica aritmética: “los que crecieron menos o muy cerca de la media provincial, lógicamente van a tener menos coeficiente. Por ej. Villa Mercedes creció en habitantes un 16,88 % y la media provincial fue del 25.21 %”.

Una ley que espera una década y una propuesta de cambio

El dirigente cuestionó el mecanismo actual, que solo reconoce estos cambios poblacionales cada diez años a través del censo, dejando a municipios en rápido crecimiento sin recursos para acompañar la demanda. “En el mientras tanto los municipios de esos pueblos no pueden acompañar el crecimiento del sector privado”, afirmó.

Planteó como solución clave “ver la forma de que se distribuya por padrón y no por INDEC lo que haría que los coeficientes se actualicen cada dos años. (Y controlar los pícaros de algunos departamentos que inflan los padrones con los cambios de domicilios)”. Esto, a su juicio, daría una respuesta más ágil a las realidades locales.

Fara también hizo un llamado a revisar la Ley de Coparticipación, señalando que San Luis es una de las provincias que menos traslada a sus municipios a nivel nacional, e instó a debatir los artículos 4° b), c) y especialmente el d), que distribuye un 15% en partes iguales entre todos los municipios, sin considerar población. “Nos quedamos ahí ya que hay muchos ‘sensibles’. Pero la información debe darse a conocer”, concluyó esa parte de su análisis, remarcando: “TAL VEZ A ALGUNOS NO LES GUSTE, PERO ESTOS NÚMEROS NO HACEN MÁS QUE REFLEJAR QUIENES CRECEN Y QUIENES NO”.

📊 Coeficientes de Coparticipación 2026

Localidad
Variación
Nuevo %

La política detrás de los números: una tensión que atraviesa a todos los partidos

Los nuevos coeficientes no distinguen colores políticos, pero su impacto redefine prioridades y dependencias. Una revisión de la filiación de los intendentes de las localidades más afectadas muestra una realidad compleja:

  • Intendentes Oficialistas con reducción: Los jefes comunales de las dos ciudades más grandes, San Luis (-2%) y Villa Mercedes (-8%), enfrentan recortes significativos. Esta situación coloca a intendentes leales al gobierno provincial en la difícil posición de administrar menores recursos automáticos, lo que podría tensionar la clásica relación de dependencia para la obtención de obras y asistencia extraordinaria.
  • Intendentes Opositores también perjudicados: El recorte afecta con fuerza a comunas gobernadas por la oposición. Es el caso de Justo Daract(-8.7%) y La Toma(-11.4%). Para ellos, la merma en coparticipación agrava los desafíos de gestión sin el paraguas político del oficialismo provincial.
  • Ganadores de todos los signos: Entre los grandes beneficiados, el espectro político es amplio. Cortaderas, con una suba del 77%. Carpintería (+58%). En el Gran San Luis, Juana Koslay La Punta también registran fuertes alzas.

¿Autonomía municipal o sometimiento presupuestario?

Este nuevo mapa de la coparticipación pone sobre la mesa una cuestión fundamental para la gestión municipal: la tensión entre los recursos automáticos y la discrecionalidad política. Tradicionalmente, se ha argumentado que una buena relación con el gobernador es indispensable para “conseguir” beneficios adicionales, sometiendo a los intendentes —especialmente a los oficialistas— a una lógica de lealtad y negociación permanente.

Sin embargo, esta distribución objetiva basada en el censo revela una grieta en ese sistema. Un intendente oficialista cuyo municipio se contrae, como en Villa Mercedes o San Luis, puede ver duplicada su dependencia: menos fondos automáticos y una mayor necesidad de acudir al ejecutivo provincial.

La pregunta que deja este informe es si los intendentes, más allá de su bandera y de si ganaron o perdieron en este reparto, impulsarán colectivamente una reforma que garantice recursos más previsibles, ágiles y basados en la realidad dinámica de sus comunidades. Una reforma así fortalecería la autonomía municipal y reduciría la necesidad de someter la gestión al vaivén de la negociación política con la provincia. El crecimiento, como bien señaló Fara, lo marca el sector privado y la gente. La política debe traducir esa dinámica en una distribución justa que fortalezca la democracia local. Este tema técnico, cargado de consecuencias políticas, bien podría escalar en el debate de cara al futuro electoral.

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