ActualidadInvestigaciones e informes especiales

Memoria y Justicia en Villa Mercedes: José Canfaila repasa la lucha por los Derechos Humanos durante la recuperación democrática

La memoria histórica no es un concepto abstracto, sino un pilar fundamental para comprender quiénes somos hoy. Bajo esa premisa, una reciente y profunda entrevista realizada por el periodista Jorge Echenique a José Canfaila —hermano del desaparecido Luis Ernesto Canfaila— permitió echar luz sobre las acciones concretas de personas e instituciones que, en Villa Mercedes y en toda la provincia de San Luis, sostuvieron la búsqueda de verdad y justicia tras el retorno de la democracia en 1983.

En esta extensa y emotiva entrevista, Canfaila relata la historia de su familia y su incansable lucha por los derechos humanos. La conversación gira en torno a la desaparición de su hermano en diciembre de 1975, antes del golpe de Estado de 1976, y cómo este hecho marcó el destino de su familia.

En la entrevista se destacan la labor de su madre y de otras figuras clave como Lilian Videla y Esther Pico en la conformación de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) en Villa Mercedes. Pepe reflexiona sobre la importancia de la memoria histórica, la degradación de la clase política actual y la falta de compromiso de las nuevas generaciones.

El contexto familiar de José es una herida abierta pero conocida en la región: su hermano Luis Ernesto, estudiante de Derecho y militante del PRT-ERP, fue secuestrado el 11 de diciembre de 1975 con apenas 23 años. Su rastro se perdió en el centro clandestino «Campo de La Ribera» y, hasta el día de hoy, continúa desaparecido. Sin embargo, el diálogo no se quedó solo en el dolor del pasado, sino que puso el foco en la respuesta organizada de la sociedad civil una vez que se recuperaron las instituciones.

Canfaila fue categórico al señalar que la lucha nunca fue solitaria. Con el regreso de la democracia, la conformación de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH) en San Luis resultó una pieza crucial. En ese proceso, destacó con orgullo la figura de su madre, Mercedes, quien documentó incansablemente casos como los de Jorge Cazorla y Adolfo Pérez, además del de su propio hijo.

«Mi vieja fue una militante muy, pero muy activa», recordó José durante la charla. En ese camino compartió esfuerzos con figuras emblemáticas como Lilian Videla y Esther Pico —reconocida por ser la primera directora mujer en la Universidad de San Luis y una luchadora incansable—. Según Canfaila, fueron estas mujeres quienes mantuvieron la «vela prendida», tejiendo redes con las Madres de Plaza de Mayo y diversos organismos nacionales para exigir las respuestas que el Estado les negaba.

Uno de los momentos más significativos de la recuperación democrática en San Luis -como en toda la Argentina- fue la concreción de los Juicios por Delitos de Lesa Humanidad. José detalló el trabajo extraordinario de abogados y fiscales que, armados con herramientas legales, enfrentaron las secuelas del terrorismo de Estado.

En este punto, recordó especialmente el primer juicio en la Provincia, centrado en el caso de Graciela Fiocchetti. Fue allí donde su media hermana, Kuki Álvarez, cumplió un rol determinante al identificar el sitio exacto donde estaba enterrado el cuerpo de Graciela en el cementerio viejo de San Luis. Gracias a su testimonio, el Equipo Argentino de Antropología Forense pudo recuperar los restos, un hito que permitió alcanzar condenas históricas.

Desde lo técnico y legal, Canfaila no ahorró elogios para el abogado e ingeniero Enrique Ponce (quien fuera Defensor del Pueblo e Intendente), calificando su labor en aquel primer juicio como «espectacular» por su estructura y precisión. Asimismo, reconoció la trayectoria de Eduardo Foresti en los debates posteriores y el compromiso del fiscal Christian Rachet.

Más allá de los tribunales, San Luis marcó un precedente institucional con la Reforma Constitucional de San Luis. Canfaila señaló que nuestra Provincia ha sido pionera a nivel nacional al incluir de forma explícita la condena a la desaparición forzada de personas en la carta magna provincial. Ese logro fue el fruto del trabajo conjunto entre los militantes de la APDH y actores políticos que, en ese entonces, estaban comprometidos con la memoria colectiva.

A pesar de este recorrido, el presente despierta preocupación en José Canfaila. Durante la entrevista, advirtió que «la juventud no está encendiendo la radio» ni buscando activamente la historia, en parte por la influencia de una clase dirigente que promueve el «no mirar para atrás». También fue crítico con lo que considera una apropiación política de la bandera de los derechos humanos en años recientes, recordando que el trabajo de base más difícil se hizo desde 1983, bajo la sombra de fuertes presiones militares.

«El problema que tenemos es que tienen cero empatía, no hay compromiso», sentenció al comparar la vocación de servicio de los antiguos militantes con la búsqueda de beneficios personales que percibe en algunos sectores de la política actual.

Para cerrar, Canfaila hizo un llamamiento a trabajar la memoria desde las aulas y el seno familiar. Compartió anécdotas de charlas en colegios donde notó que los jóvenes, lejos de ser indiferentes, se muestran ávidos de conocer la verdad cuando se les habla con testimonios reales y honestos. «Lo peor que puede pasar es que las cosas queden guardadas adentro de uno y no se puedan difundir», concluyó.

La entrevista deja una certeza: mientras existan voces como las de José Canfaila, Kuki Álvarez y las familias de los desaparecidos, la historia de Villa Mercedes y San Luis seguirá resistiendo al olvido y manteniéndose viva para las próximas generaciones.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Botón volver arriba