Villa Mercedes

11 años de la Upro y la hipocresía de la gestión

La UPrO cumple 11 años en el histórico edificio del Hogar Escuela Eva Perón de Villa Mercedes. Y ahí están, sonrientes para la foto, funcionarios que tiemblan cada vez que escuchan la palabra “peronismo”, pero que no tienen problema alguno en cortar cintas bajo el retrato simbólico de Eva. Una especie de vegetarianos inaugurando una parrilla. Porque si algo ha demostrado la actual gestión provincial, es que el antiperonismo se les pasa bastante rápido cuando hay infraestructura ajena para mostrar.

La creación de la Universidad Provincial de Oficios fue una política pública impulsada por gobiernos peronistas, pensada para acercar formación laboral a miles de jóvenes y trabajadores. El edificio, la idea, la inversión y el modelo educativo nacieron de una visión estatal que entendía que el ascenso social no venía en Uber, sino en educación pública. Hoy, quienes administran la institución parecen más cómodos posando en el decorado que escribiendo un libreto nuevo.

El gobernador Claudio Poggi y el rector Roberto Rudy Camera descubrieron un fenómeno extraordinario: el peronismo funciona mucho mejor cuando ya está construido. Porque mientras critican décadas enteras de políticas públicas, gestionan universidades hechas por esas mismas políticas. Es como renegar de la pizza mientras se comen la última muzzarella fría de la heladera. La contradicción ya no incomoda: directamente administra.

Lo curioso es que, después de tantos discursos sobre “lo nuevo”, “el cambio” y “otra manera de hacer política”, la gran novedad parece ser reutilizar obras peronistas con branding distinto. Cambian el cartel, acomodan el acto, ponen un dron para las imágenes aéreas… pero el edificio sigue siendo el mismo, la universidad también y hasta el espíritu de inclusión social continúa siendo heredado. Más que revolución política, parece una franquicia de reciclaje institucional.

La UPrO sigue siendo valiosa porque nació de una idea potente: darle herramientas reales a la gente para trabajar y progresar. Y quizá ahí esté la ironía más grande de todas. Los mismos sectores que durante años cuestionaron al Estado presente, hoy necesitan desesperadamente sacarse fotos dentro de sus obras. Porque construir algo nuevo cuesta mucho más que subirse al caballo ajeno. Y en política, como en el folclore popular, hay quienes doman… y quienes solo aparecen cuando el caballo ya viene ensillado.

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