La Paz se encuentra en una situación crítica: Tres semanas de protestas afectan la actividad en la ciudad y la región, en un contexto de rechazo a la gestión de Rodrigo Paz

El docente universitario Humberto Balderrama, dirigente del Partido de los Trabajadores de Bolivia, afirmó este jueves que La Paz, sede del gobierno central, continúa cercada y con actividad reducida por las fuertes protestas contra el presidente Rodrigo Paz Pereira. Las movilizaciones cumplen tres semanas e ingresaron este lunes en su tercera semana consecutiva, con el departamento de La Paz como principal epicentro del conflicto.
La crisis social comenzó en el país vecino a finales del año pasado. Paz llegó a la Presidencia con un discurso contrario a la privatización, al endeudamiento y a los aumentos de combustibles. Sin embargo, una vez en el gobierno impuso por decreto ese tipo de políticas, que formaban parte de la plataforma de campaña del candidato de extrema derecha Tuto Quiroga.
«Paz dijo una cosa e hizo la otra», afirmó Balderrama. El dirigente comparó la situación con la promesa de otro líder político, señalando que el actual presidente había prometido créditos para viviendas y gradualidad en el aumento de la gasolina, pero al asumir el cargo comenzó a ejecutar el plan de Quiroga.
En una primera instancia, el Gobierno aplicó un decreto similar a la Ley Ómnibus de Milei, pero las protestas sociales lo obligaron a retroceder. Luego comenzó un plan mediante leyes y decretos para llevar adelante esas mismas ideas.
La medida que desató la furia campesina fue la decisión de convertir pequeñas propiedades en medianas. Para los campesinos, esto significó un intento de confiscación de tierras, indicó Balderrama.
A finales de abril, las protestas se intensificaron por el desabastecimiento de combustibles. El poco combustible que se comercializaba era de tan mala calidad que arruinaba los motores. La Defensoría del Pueblo de Bolivia registró 29 protestas contra la calidad del combustible distribuido por la estatal YPFB, con reclamos de más de diez mil personas por daños a sus vehículos.
El mapa de la conflictividad muestra 47 puntos de bloqueo en seis de los nueve departamentos: La Paz (17 puntos), Oruro (12), Cochabamba (12), Potosí (3), Santa Cruz (2) y Chuquisaca (1). Las ciudades de La Paz y El Alto se encuentran prácticamente cercadas, con escasez de alimentos, combustible y restricción del libre tránsito.
Además, comenzaron a registrarse incrementos en los alimentos de la canasta básica. «Hubo aumentos de prácticamente el doble», comentó Balderrama. La crisis afecta al transporte pesado, el comercio, las exportaciones y el turismo.
Los manifestantes exigen la dimisión del mandatario y cuestionan la situación económica del país, marcada por la escasez de dólares y combustibles, además del aumento del costo de vida. La Central Obrera Boliviana (COB) y la Federación de Campesinos de La Paz «Tupac Katari» lideran las protestas.
El gobierno de Paz realizó cambios drásticos en su gabinete energético, destituyendo al ministro de Hidrocarburos y aceptando la dimisión de la presidenta de YPFB. La Policía y las Fuerzas Armadas iniciaron una operación conjunta, denominada «Corredor humanitario», con 2.500 agentes policiales y 1.000 militares para despejar las rutas y permitir el ingreso de alimentos, medicamentos y oxígeno a La Paz.
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