De no creer!

Argentina, año verde

Escribe Alberto «Tochi» Moreno |

Allá por los años `80 del siglo pasado disfrutábamos del picante humor del genial Tato Bores, con sus irónicas y profundas críticas a nuestra sociedad y en particular a nuestros gobiernos, tanto que sufrió amenazas y censuras  en dictaduras y con gobiernos democráticos.

En aquellos programas se incluía un “sketch” llamado Argentina Año Verde. Nombre que hace referencia desde el lunfardo argentino a un futuro utópico, soñado, en una sociedad en la que los políticos cumplían sus palabras, dialogaban amablemente,  respetaban la moral y la ética, sin inflación, con todos los servicios funcionando de maravillas, etc.

Desde esa ironía criticaba las frecuentes crisis, la corrupción, la pesada burocracia, los malos servicios. El humor surgía entre esa Argentina Año Verde y la dura realidad en el día a día de los argentinos.

Esto viene a cuento del funcionamiento en nuestro San Luis del Hospital Central Dr.  Ramón Carrillo.

Hay sobrada información periodística, nunca desmentida ni desvalorizada, de la calidad de los servicios médicos – asistenciales, de los logros en trasplantes, en otras cirugías y en tratamientos novedosos. En un edificio, que pese al intenso tránsito diario de cientos o más personas, luce impecable.

Muchas personas amigas y conocidas me cuentan de sus muy buenas experiencias cuando han acudido a atenderse allí.

He acompañado en varias oportunidades a una persona de muy escasos recursos y de muy delicada salud, comprobando la excelente atención profesional y el trato amable que recibió.

Lo mismo estoy percibiendo en estos días en que debo atender un problema de mediana complejidad.

Pero hay algo más. No se trata solo de la eficacia en hacer bien las cosas necesarias. Debo destacar la eficiencia, es decir cómo se hacen, cómo es el trato entre los pacientes, sus allegados y la totalidad del personal médico, auxiliar, administrativo, de seguridad, de limpieza.

La amabilidad, empatía y solidaridad de lo que me cuentan y que advierto personalmente, no es muy frecuente en nuestra burocracia argentina.

Todo lo dicho me lleva a expresar desde lo más profundo de mi persona mi agradecimiento y felicitación al personal y a los responsables de una gestión así.

Veo también en esto, una política de estado. ¡Por fin una política de estado!

Porque este Hospital se gestó y construyó en el último mandato de Alberto Rodríguez Saá y lo continúa ahora Claudio Poggi.  No he ahorrado, ni lo haré, críticas al accionar de ambos gobernadores en temas claves para la vida republicana y democrática.

Pero no puedo, no debo, callarme cuando cabe destacar algo. Como lo es la concepción, concreción y sostenimiento de una obra como la del Hospital Central Dr. Ramón Carrillo.

Ojalá esta calificada política de estado se perpetúe y extienda a toda la obra de todos los gobiernos que se sucedan en el futuro.

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