¿Por qué muchos trabajadores reciben menos y qué hacer si estás en negro?

En la Argentina, una parte importante de los trabajadores sufre una realidad injusta: perciben salarios reducidos, sin aportes previsionales ni cobertura social, o están registrados de forma parcial. Esa situación —conocida como “trabajo en negro” o empleo precario— no solo afecta el ingreso inmediato, sino también los derechos futuros, como jubilación, obra social, indemnizaciones, vacaciones o licencias.
Quienes trabajan en negro muchas veces cobran “en mano”, sin recibo formal, o perciben solo una porción como salario legal, mientras el resto se paga informalmente. Esto tiene consecuencias directas: la patronal evita hacer los aportes correspondientes, lo que impide que esos periodos de empleo cuenten para el sistema previsional. Como resultado, cuando llegue el momento de jubilarse, el trabajador podría recibir un haber mucho menor —o directamente no acceder—, pues la cuenta se calcula en base a los aportes registrados.
Además, la falta de formalidad laboral deja al trabajador desprotegido ante despidos, accidentes laborales o reclamos de derechos como aguinaldo, obras sociales o indemnización. Aun cuando existan leyes que amparan los derechos de los trabajadores aunque no estén registrados, en la práctica muchas veces esos derechos quedan bloqueados por la informalidad.
Para quienes quieran regularizar la situación hay mecanismos de reclamo: se puede exigir la registración del empleo, con todos los aportes y derechos, mediante un requerimiento formal o incluso con asesoría legal. Si el empleador se niega a blanquear la relación laboral, el trabajador tiene derecho a reclamar una indemnización, el pago retroactivo de los aportes, y una compensación por los perjuicios sufridos.
El contexto económico actual agrava aún más la desigualdad: con inflación, caída del poder adquisitivo y salarios que quedan rezagados, trabajar en condiciones informales se traduce en una jubilación y un presente mucho más vulnerables. Por eso, muchos sindicatos y organismos de seguridad social advierten sobre la urgencia de avanzar hacia un empleo formal.
En definitiva: trabajar “en negro” puede parecer una salida rápida, pero a largo plazo implica perder derechos fundamentales. Regularizar tu situación no solo significa cobrar un salario justo hoy, sino asegurar una cobertura integral, protección social y un futuro más digno. Si estás en esa situación, hay herramientas legales para reclamar —y vale la pena hacer valer tus derechos.



