Un paro que habla claro: el límite social a la reforma laboral

El paro nacional que se desarrolla en la República Argentina expresa un rechazo contundente a la reforma laboral impulsada por el gobierno nacional y acompañada sin matices por el gobierno provincial de nuestra provincia. La medida no es un gesto aislado: es la respuesta a un proyecto que precariza condiciones, debilita derechos históricos y traslada costos al trabajador en nombre de una modernización que huele más a ajuste que a progreso.

En Villa Mercedes el impacto es total. La ciudad amaneció paralizada, sin transporte público y con fuerte adhesión de distintos sectores. A las 19 horas está convocada una marcha local en Plaza San Martín, en sintonía con movilizaciones en la ciudad de San Luis y en Merlo. La calle vuelve a ser el termómetro político cuando las instituciones parecen avanzar sin escuchar.
A nivel país, el descontento es visible. Gremios, organizaciones sociales y trabajadores independientes confluyen en una protesta que atraviesa rubros y geografías. No se trata solo de una ley: se discute el modelo de país. Flexibilizar no es sinónimo de generar empleo si el resultado es menos estabilidad, menos salario y menos protección.

En ese escenario, el acompañamiento de varios gobernadores a la iniciativa nacional deja un sabor amargo. Cada provincia negocia lo suyo, calcula costos fiscales y acomoda su discurso según la conveniencia del momento. La falta de una estrategia opositora coordinada evidencia fragmentación y oportunismo, justo cuando se requiere una posición firme frente a un cambio estructural.
El paro, entonces, no es únicamente sindical. Es político. Es un mensaje hacia una dirigencia que parece más preocupada por alineamientos tácticos que por el impacto social de sus decisiones. Mientras tanto, la calle habla. Y cuando la calle se llena y el transporte se detiene, algo más profundo que una discusión técnica está en juego.



