Villa Mercedes

Memoria y verdad: una mujer mercedina fue identificada entre las víctimas de La Perla

La identificación de Rosa Cristina Godoy Gutiérrez, nacida en Villa Mercedes, entre las 17 personas desaparecidas cuyos restos fueron hallados en el ex centro clandestino de detención La Perla, vuelve a poner en valor el trabajo de los organismos e instituciones comprometidas con la memoria, la verdad y la justicia. La tarea sostenida del Equipo Argentino de Antropología Forense y de los organismos de derechos humanos permite que, después de casi 50 años, familias enteras puedan encontrar respuestas y cerrar heridas abiertas por el terrorismo de Estado. (El Chorrillero)

La noticia golpea de manera especial a Villa Mercedes porque implica recuperar una parte de su propia historia. Rosa Cristina Godoy Gutiérrez tenía 24 años cuando fue secuestrada junto a su esposo, Carlos Cayetano Cruspeire, en septiembre de 1977. Ambos militaban en Montoneros y tenían una hija pequeña, Mariela, que quedó al cuidado de sus abuelos. Ella realizaba trabajo social vinculado a grupos scouts y parroquias ligadas al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. (El Chorrillero)

El centro clandestino La Perla, ubicado en Córdoba, fue uno de los mayores centros de detención, tortura y exterminio de la última dictadura militar argentina. Por allí pasaron entre 2.200 y 2.500 personas secuestradas, la mayoría aún desaparecidas. En ese lugar funcionó un sistema organizado de torturas, aislamiento y asesinatos, bajo la órbita del III Cuerpo de Ejército comandado por Luciano Benjamín Menéndez. Las víctimas permanecían vendadas, maniatadas y sometidas a tormentos físicos y psicológicos antes de los llamados “traslados”, que en muchos casos significaban el asesinato y la desaparición de sus cuerpos. (El País)

Cada nueva identificación no solo representa un avance judicial e histórico: también es una reparación humana. Que una mujer mercedina pueda hoy recuperar su nombre y su historia es un hecho profundamente significativo para toda la comunidad. En tiempos donde aún existen discursos negacionistas sobre el horror vivido durante la dictadura militar, la aparición e identificación de las víctimas reafirma la importancia de sostener políticas de derechos humanos y de preservar la memoria colectiva para que el terror y la violencia estatal nunca más vuelvan a repetirse. (El País)

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