Las pavadas mundialistas de Don Pascual

Cuando los gigantes empiezan a caerse
Don Pascual llegó al almacén, miró el cuadro del Mundial y soltó una de esas frases que parecen simples, pero siempre pegan: «En los Mundiales no gana el que tiene más nombres… gana el que llega más vivo». Y vaya si el lunes le dio la razón. España eliminó a Portugal con un gol sobre el final y dejó afuera a Cristiano Ronaldo en lo que, probablemente, haya sido su último partido mundialista. Del otro lado del cuadro, Bélgica aplastó 4 a 1 a Estados Unidos y apagó la ilusión del último anfitrión que seguía en carrera. El Mundial ya no tiene locales.
Después revolvió el mate y siguió: «¿Vieron que todos hablaban del factor cancha? Bueno… parece que el único que jugó de local fue el silencio cuando terminó el partido». Porque ni el empuje de la gente alcanzó para salvar a Estados Unidos, mientras que Portugal volvió a comprobar que el fútbol no perdona las distracciones: un partido cerrado se resolvió con una sola jugada en el minuto 91. En un torneo donde cada error cuesta la valija, ya no quedan favoritos intocables.
Antes de irse, Don Pascual miró el fixture y sonrió: «Ahora le toca a Argentina. Que los europeos se sigan sacando chispas entre ellos. Nosotros hagamos lo de siempre: jugar, sufrir un poco… y si se puede, hacer que el corazón aguante noventa minutos más. Porque este Mundial ya dejó claro que el apellido no clasifica a nadie; los partidos hay que ganarlos en la cancha.»


