«Se fue Brasil, se fue México… y ahora el Mundial no le debe nada a nadie»

Mire, yo siempre digo que el Mundial tiene memoria, pero no tiene compasión. A Brasil lo mandó para la casa Noruega con un Haaland que parecía un tractor desbocado, y a México se le terminó el sueño en su propio Azteca contra Inglaterra. ¿Quién hubiera apostado por eso hace una semana? Nadie. Bueno… nadie menos este viejo que les vive diciendo que en un Mundial no alcanza con la camiseta. Acá ya se fueron Alemania, Holanda, Brasil y el anfitrión. El que pestañea, vuelve a hacer la valija.
Mientras tanto, Argentina hizo lo que tenía que hacer. Ganó un partido bravo ante Cabo Verde, sufrió más de la cuenta, pero sigue en carrera. Y eso es lo único que importa. Los campeones no son los que ganan todos los partidos por goleada; son los que encuentran la forma de seguir vivos. Ahora viene Egipto y más vale que nadie se crea que será un paseo. Después de todo lo que vimos en este Mundial, el único que puede confiarse es el que ya está sentado en el sillón de su casa mirando la Copa por televisión.
Yo esta película ya la vi varias veces desde la mesa del Bar de la Estación. Cuando empiezan a caerse los gigantes, el Mundial cambia de dueño. Francia anda firme, Marruecos mete miedo, Inglaterra levantó vuelo y Noruega tiene al goleador más bravo del campeonato. Pero si Argentina juega como sabe, con la cabeza fría y el corazón caliente, que vengan todos. Porque las copas no se ganan con pronósticos… se ganan noventa minutos a la vez.
— Don Pascual «El Tero» Arce
«Desde la mesa del Bar de la Estación. Donde el que sabe de fútbol es la pelota… nosotros apenas opinamos.»


