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Informe interno destaca el grave impacto de los despidos de Milei en el INTA sobre las cadenas productivas, las economías regionales y la investigación

Un reciente documento interno de la Dirección Nacional del INTA ha revelado las serias implicaciones que tiene el ajuste del gobierno nacional en el organismo, que ha llevado a la salida de aproximadamente 900 agentes, incluyendo profesionales, investigadores y técnicos esenciales para el sector agropecuario.

Funcionarios como el secretario Sergio Iraeta y el presidente del INTA, Nicolás Bronzovich, han expresado su intención de construir un nuevo INTA. Sin embargo, el riesgo a la continuidad de investigaciones y proyectos previos es una preocupación manifiesta en el sector.

El informe resalta que un régimen de Retiro Voluntario (RV) debería haber permitido un ahorro sin comprometer capacidades críticas del organismo. Sin embargo, el RV ha tenido consecuencias negativas en áreas como ciencia y tecnología, que repercuten en cadenas productivas y economías locales. Este proceso ha estado marcado por el hostigamiento e intentos de intervención por parte de funcionarios clave, entre los que se mencionan a los ministros Federico Sturzenegger y Luis Caputo.

El informe también indica que el impacto de los retiros voluntarios es más profundo de lo esperado, afectando significativamente al personal del INTA. Un 30% de la plantilla, equivalente a aproximadamente 1.800 agentes, se ha visto reducida en los últimos dos años y medio, y los recursos asignados han disminuido en un 54% del crédito anual y un 41% en la ejecución presupuestaria.

Particularmente preocupante es que la mitad de los agentes que abandonaron el INTA son profesionales, entre los que se cuentan 233 con estudios de posgrado financiados con recursos públicos, lo cual significa una pérdida notable de referencia en temas clave.

El informe advierte que a raíz del Retiro Voluntario, el INTA no podrá cumplir con 93 convenios, afectando la colaboración con empresas y universidades en áreas críticas como nanotecnología y servicios de exportación. Esta falta de personal calificado significa que temas prioritarios quedan sin atención, afectando la operatividad de equipos complejos necesarios para el sector productivo.

Finalmente, la dirección del INTA concluye que el Retiro Voluntario no operó como un proceso racional y planificado, sino como una medida que ha acelerado la ruptura institucional, deteriorando las capacidades técnicas y cientificas del organismo. Para los pocos directores que aún permanecen en sus cargos, la recuperación institucional requerirá un enfoque en la planificación estratégica y la reconstrucción del capital humano y relacional crítico para el futuro del INTA.

Fuente original: Clic aquí

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