Opinión

El pueblo tiene derecho al futuro

En San Luis, no podemos seguir con un Pueblo huérfano. Como en gran parte del País. Los Movimientos Políticos Populares tampoco están respondiendo a las necesidades, demandas y problemas de la población. Y no hay Paternalismos que valgan, porque todos somos iguales en dignidad y derechos, y nadie puede decidir por otros y por nosotros si no damos aprobación. No existen los iluminados y conductores. Es la gran mentira promovida por los incapaces de pensar y decidir por sí solos y por los aprovechados. Ni qué decir de los “autoconductores”. Es absurdo depender del criterio de una sola persona o de los grupos de la Burocracia de los Partidos y de los Sindicatos que siempre no sólo son los mismos, sino que hacen lo mismo: ir contra los derechos de la gente y de los que deberían representar con verdad y justicia. Solamente en Comunidad y con la Comunidad, podemos hacer frente a cualquier crisis, construyendo una convivencia social justa y saludable.

¿Acaso los “autodirigentes” de San Luis y de otros lugares del País, los militantes, los responsables de los Partidos, de los Sindicatos, de las Organizaciones Sociales, y los que cumplen funciones en el gobierno no tienen sensibilidad? ¿Son ciegos a la indigencia de los desempleados, de los ancianos que tienen que elegir entre comer o comprar remedios, también aquí en la Provincia, cuando el Gobierno Nacional ha destruido derechos y beneficios que afectan a la salud y cuidado de las personas? ¿En qué mundo viven?

En la Provincia, en los Municipios, no hay verdad ni justicia. Las pocas obras públicas que deberían ser masivas porque solucionan crisis económicas y dan trabajo no se promueven, recurriendo al paliativo de Planes y Monotributos que no son la verdadera solución para el crecimiento económico ni estabilidad laboral, ya que el Estado se desentiende de su deber de las cargas sociales. Ni los Partidos Políticos, ni las Organizaciones Sociales, ni los Partidos Mayoritarios, ni en el llamado Neo Progresismo Liberal, ni el Progresismo o en los Grupos Instituyentes o como se quieran llamar los que dicen luchar por la Verdad y Justicia son creíbles. Porque caen en el juego liberal de la Partidocracia, buscando espacios de Poder y posicionar a sus candidatos por encima de la ética y la coherencia. Y muchos de sus dirigentes -no de la militancia- han demostrado que para ellos la Política está por encima de la Ética y de la Moral. ¿Desde cuándo? ¿Desde cuándo una Política de Agrupación, Partido o Frente está por encima de lo que es correcto en función de los espacios de Poder? ¡Son unos hipócritas! Por esa razón no crecen ni prosperan.

Sólo pervive – o sobrevive- la esperanza de lo correcto en la gente. No la hay ni en los Partido Políticos, ni en el Gobierno. Los grupos que en alguna oportunidad creíamos o creemos que luchan por la gente, al caer en el oportunismo de la conveniencia de los espacios de Poder, hacen todo el mismo juego de la Partidocracia: confunden u ocultan Gobierno con Poder, cuando éste pertenece y debe responder exclusivamente al Pueblo.

Muchos militantes se venden por treinta monedas. Por algún cargo, candidatura o empleo público. Nadie queda. O se relegan a pequeños frentes o Partidos “supuestamente” opositores al gobierno municipal, provincial y nacional, pero que, en la práctica, con su oportunismo partidocrático, saludan y favorecen al enemigo. Y qué decir de los gobernantes, sindicalistas, militantes que se dicen populares pero aliados con políticas del gobierno nacional. Hoy lamentablemente injusto y perverso. Se hacen los distraídos. Son parásitos de los cargos públicos. Van de gobierno en gobierno, sin principios ni lealtades.

No necesitamos ni a la Burocracia Política de los Partidos, ni de las Agrupaciones, ni de los militantes que dicen estar con el Pueblo. No necesitamos punteros ni clientelismos. Mucho menos candidatos digitados. Tampoco a los que no aceptan el disenso ni propician el debate. Obras sin ideas, e ideas sin obras, no sirven.

¿Quién criminaliza la protesta, y sobre todo la de los jubilados, discapacitados, empleados públicos? ¿Un Poder Judicial corrupto y un Legislativo donde se compran y venden cargos, intereses e influencias a cambio de votar leyes que perjudican a la gente, al Estado y a la Soberanía Nacional? ¿Un Ejecutivo Nacional que no respeta la Constitución, los derechos sociales establecidos por las Leyes, las decisiones de los otros Poderes y aún continúa sin Juicio Político? ¿No piensan en las consecuencias sociales y legales de hoy, y las penales mañana?

Si en la Política seguimos con personas sin verdadera vocación de Verdad y Justicia, entonces seguimos desprotegidos a merced de los poderosos. En San Luis, también. No existen contextos de bienestar real cuando en la Provincia y en los Municipios, la Nación ajusta cruelmente a la población en beneficio de la codicia de unos pocos ricos y los gobernantes se hacen los distraídos con las obras de sus contextos como si eso fuese suficiente. Son necesarias, pero no suficientes.

¿Qué oposición es más que una oposición y se pone al lado de los que buscan el bienestar común luchando y construyendo con la gente no una alternativa, sino una Política de bienestar y de progreso para el conjunto de los argentinos a través del ejemplo y acciones? ¿Acaso los que se llaman oposición son realmente mejores que los perversos que nos gobiernan? ¿Nos dicen qué hacer con el Gobierno? ¿Con la deuda externa, con las leyes que atentan contra los derechos y la soberanía, con los responsables y cómplices de la aprobación de esas leyes, de la alineación con el extranjero y su codicia, con los monopolios de los medios y redes sociales, con la salud, la educación, la seguridad, el trabajo y vivienda?

No es bueno que las políticas sean conservadoras, liberales y partidocráticas. Ni tampoco es bueno que haya representantes que no elegimos, que nos ponen compulsivamente como candidatos y que llegan a Intendentes, diputados y senadores. Y nos perjudican. No podemos ser indiferentes a los salarios ajustados de los empleados públicos y privados, del alto costo de las tarifas e impuestos y ningún lugar donde reclamar. Necesitamos gobernantes que, en la entrada, salida, antes, durante y después puedan rendir públicamente sus acciones. Y que no lleven una vida de enriquecimiento.

No necesitamos Actos, sino reuniones múltiples, en pequeños contextos, cara a cara, hablando con la gente, en lugar de tantos discursos y descargas emocionales en las adicciones de las redes sociales. La mayoría de esa información está llena de desinformación y mentira. Son manipuladoras de la opinión pública y descarga de las frustraciones, del descontrol de las emociones, prejuicios e insensibilidad social.  Allí no Hay pensamiento crítico. Ni tampoco ideas superadoras. Hay un vacío existencial de solidaridad, generosidad, sentido comunitario y patriótico. En tanto, asistimos a la desesperanza de los jóvenes que sienten que no pueden progresar, tener vivienda propia, estabilidad económica, y muchos padres, trabajadores de mediana edad, mantienen a sus hijos y a sus padres. Esto no es justo.

Necesitamos personas y compañeros que sean buenos con otras personas y otros compañeros, que demuestren sensibilidad, verdad y justicia. Los que han tenido responsabilidad de gobierno, y si han hecho cosas buenas, han cumplido con su deber. No es mérito.  Los mismos de siempre, las mismas caras, los mismos militantes, los mismos gobernantes, no deben tener más lugar. Menos protagónico. Tuvieron su oportunidad y ya fueron. Necesitamos nuevas caras, nuevas ideas. No necesitamos tanta micropolítica, sino sensibilidad, el corazón abierto y hacer. Necesitamos gente capaz y honesta, que piense como piense, sin tantas viejas ideas políticas e ideologías. Hay que confiar en las personas que elija la gente de sus propios contextos, aunque no gusten a la “automilitancia”. Que la gente se organice como quiera, que discuta, delibere y decida como quiera. No necesitamos punteros, a militantes que van de agrupación en agrupación, de cargo en cargo, de gobierno en gobierno, parásitos del cargo público. Hay que promover que la población entera se movilice permanente y pacientemente hacia la construcción de una mejor calidad de vida. Es hora de darle el Poder a la gente. De devolverle el Poder a la gente, que la gente sea protagonista de su bienestar, pero en Comunidad. El Pueblo tiene derecho a su futuro.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Botón volver arriba