Alberto y la reforma

La decisión de Alberto Rodríguez Saá de no plantearse como candidato a gobernador en esta instancia, y en cambio anunciar una eventual candidatura para la Convención Constituyente, marca una definición política concreta: su próximo campo de disputa no sería la Gobernación sino la reforma constitucional. En su última aparición pública, el propio exgobernador condicionó su candidatura a que Claudio Poggi fije la fecha de las elecciones y planteó que buscará participar para “custodiar la provincia y la reforma”.
El movimiento también permite leer su estrategia en dos planos. Por un lado, evita convertir la discusión opositora en una disputa inmediata por la candidatura a gobernador y coloca el eje en las reglas institucionales que surgirían de una eventual reforma. Por otro, mantiene a Rodríguez Saá como protagonista central del escenario político provincial: su discurso combina la defensa de su gestión anterior —La Pedrera, infraestructura, políticas sociales— con una fuerte crítica al gobierno de Poggi, especialmente por endeudamiento, intereses y situación económica de las familias puntanas.
En términos políticos, no anunciar una candidatura a gobernador no significa retirarse de la pelea. Rodríguez Saá está planteando otro terreno de confrontación: la reforma constitucional como instancia donde, según sus propias declaraciones, pretende discutir la posibilidad de reelección, las reglas electorales y el funcionamiento de los poderes del Estado. La clave ahora será si esa estrategia logra transformar una figura histórica del peronismo puntano en un actor de la discusión constitucional sin que la reforma termine reducida a una nueva batalla personal entre Rodríguez Saá y Poggi.



