El Gobierno presenta un plan para reducir en un 60% la estructura de la Comisión Nacional de Energía Atómica tras los recientes despidos.

El Gobierno comunicó a través del Boletín Oficial un plan de reestructuración de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), que incluye una reducción del 58 por ciento de los cargos jerárquicos del organismo, lo que podría comprometer proyectos estratégicos como el reactor CAREM.
El anuncio se realizó mediante un decreto firmado por el presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis “Toto” Caputo, el cual tiene como finalidad “reducir el sobredimensionamiento de su estructura funcional”, según lo establecido en el documento oficial.
Ignacio Cortés, integrante del grupo de Física, Estadística e Interdisciplina, manifestó su preocupación al medio Página/12, indicando que este ajuste pone en riesgo el desarrollo de una tecnología estratégica para el futuro: la energía nuclear. “Las autoridades afirman que estas reestructuraciones y privatizaciones favorecerán el desarrollo de la energía atómica, pero en realidad es lo contrario. Desde la institución sostenemos que esto es falso, ya que nos están despojando del dominio de estas tecnologías”, afirmó.
Antes de esta reestructuración, la CNEA contaba con 645 unidades organizativas, incluyendo dos autoridades políticas, once gerencias de área, 240 departamentos y 283 divisiones. Con los nuevos cambios, el total máximo de unidades se reducirá a 272, lo que refleja un recorte significativo. El decreto indica que las autoridades del organismo tendrán un plazo de 60 días para implementar estas modificaciones.
La comunicación entre la nueva gestión y los trabajadores ha disminuido notablemente. Cortés mencionó que la información sobre la nueva estructura es escasa: “La publicaron sin más, lo que genera inestabilidad y miedo por la posibilidad de perder nuestros trabajos”. Además, el decreto no menciona planes específicos para el proyecto CAREM.
El nuevo organigrama será más simplificado, reportando a la Presidencia y Vicepresidencia de la CNEA. Las gerencias de área pasarán de ser once a siete, abarcando áreas como Energía Nuclear, Investigación y Desarrollo de Grandes Proyectos, y Seguridad Nuclear, entre otras. Esta reestructuración impone límites estrictos en el número de trabajadores en niveles jerárquicos inferiores, mostrando recortes drásticos que han llevado a los empleados a denunciar un proceso de desmantelamiento de la institución.
Cortés también destacó que no parece existir un criterio de supervivencia técnico detrás del decreto, subrayando que este representa “un paso más hacia el desguace y la venta de las áreas de la CNEA”. Aseguró que “los recortes son tan profundos que están destruyendo uno de los activos más valiosos del país” y que los nuevos funcionarios carecen de la capacitación necesaria para llevar adelante proyectos de desarrollo de la energía atómica.
La falta de información en el anuncio resulta preocupante, especialmente en lo que respecta al proyecto CAREM, el primer reactor nuclear de potencia de baja que se construyó íntegramente en Argentina y que había alcanzado un 65 por ciento de avance a fines de 2024, tras una inversión de 690 millones de dólares. Este proyecto ha estado detenido por meses por decisiones gubernamentales.
En este contexto de ajuste, los gremios de Bariloche planean manifestarse en las calles para exigir la reincorporación de los trabajadores de la CNEA y visibilizar la inestabilidad en el sector, así como defender proyectos estratégicos como el reactor CAREM. A pesar de las inclemencias climáticas, se esperan grandes convocatorias en un evento programado para este martes.
El reciente decreto establece que es necesario iniciar un proceso de adecuación de competencias y agilidad en la gestión dentro de la CNEA, derogando las estructuras anteriores de 2006 y 2023.
Tras la publicación del decreto, el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger compartió un gráfico en redes sociales, indicando que 7,300 empleados estatales perdieron sus empleos en enero de 2024, cifra que aumentó a más de 71,000 hacia junio de este año. “Equilibrio fiscal innegociable. VLLC!”, celebró Sturzenegger.
El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) expresó su preocupación por el impacto de estas medidas en el sistema científico nacional y, en particular, en el desarrollo nuclear, que consideran vital para la soberanía científica, tecnológica y energética del país. Recordaron históricamente la estrecha relación entre la CNEA y las universidades, donde muchos estudiantes realizan parte de su formación.
Actualmente, los laboratorios de la CNEA están prácticamente paralizados y la falta de respuesta del gobierno plantea un futuro incierto para sus vitales servicios. Estos laboratorios son esenciales para actividades que van desde tratamientos de quimioterapia hasta servicios eléctricos, control de plagas y protección del medio ambiente.
Por su parte, Rodolfo Sánchez, investigador en el departamento de Materiales Magnéticos, afirmó que el gobierno y la administración de la CNEA “no se comunican con los trabajadores ni dialogan con los sindicatos, afirman que sobra personal mientras nombran a casi una treintena de personas sin la calificación necesaria para esas tareas”.
Sánchez concluyó que esta reestructuración no solo perpetúa la difícil situación de la CNEA, sino que apunta a continuar con la expulsión de personal capacitado, lo que representa un intento deliberado del gobierno de Milei por debilitar el sistema científico y tecnológico nacional.
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