¿Reforma laboral o atropello patronal?

El Trabajo, esa transformación del hombre sobre las cosas y sobre él mismo, es la aptitud humana de crear y permitir el desarrollo de la persona y de la sociedad. En el trabajo el hombre realiza y se realiza en comunidad; se dignifica con el esfuerzo sobre la Naturaleza o sobre el esfuerzo de cualquier actividad que se despliega con él.
“El trabajo da significado y propósito, y la vida está vacía sin ello”
Stephen Hawking
Pero, pese a numerosos derechos sobre la protección a ese esfuerzo y del salario que le corresponde, la mayoría de los hombres no elije su trabajo. Y tampoco recibe salario y trato justo. No obstante, es fundamental para la convivencia humana y la existencia de la sociedad.
Sin respeto a la dignidad de la persona que trabaja, con las condiciones y remuneración justa, junto a los beneficios sociales necesarios para su salud y una vida sana y feliz para su familia, no es posible hablar de un trabajo justo. Si es la base sobre la cual se construye la economía de los países, ello no significa que el trabajador deba estar al servicio de la Economía, sino al revés; que la Economía, producto de la distribución equitativa de la riqueza y de la creatividad que genera el trabajo, debe estar al servicio del hombre, que para ello es su fin real. El desarrollo y crecimiento de la Economía no es para el dinero ni para unos pocos, sino para beneficio de toda la sociedad.
Pero hoy el Movimiento Obrero en la Argentina se encuentra muy desprotegido a nivel laboral y legal. La Confederación General del Trabajo brilla por su ausencia en acciones concretas de defensa del trabajador. Sólo unos pocos gremios resisten al embate gubernamental que les quita derechos y beneficios sociales. Falta un valiente debate y cuestionamiento a la dirigencia gremial, porque su omisión gremial y política frente al Proyecto de Reforma Laboral es muy grave, perjudicando al conjunto de los trabajadores.
Si las acciones sindicales se reducen sólo a una respuesta negociadora, o peor: tibia, oportunista, sin recurrir a medidas contundentes frente a esta ofensiva anti obrera que afecta a las familias argentinas, al crecimiento y al progreso del País, serán inútiles e ineficientes las reuniones con legisladores y gobernadores, las exhortaciones o los discursos mediáticos. Y mucho menos las movilizaciones o adhesiones a última hora. Seguirán perdiendo credibilidad… y los trabajadores desamparados.
En tanto, asistimos impávidos a un Proyecto de Reforma Laboral que, según la propia expresión de los sindicatos más lúcidos, reduce los beneficios sociales, dado que, al excluirlos del salario, reducir la base de cálculo de aguinaldo, de las vacaciones, de las horas extras e indemnizaciones, y los montos de las indemnizaciones por despido, se achica la base salarial para su cálculo, con la prohibición reclamar daños y perjuicios por fuera del régimen tarifado de la Ley de Contratos de trabajo, lo que posibilita la modificación o eliminación unilateral de parte del empleador. Estas medidas cosifican al trabajador reduciéndolo a una herramienta de producción, sin respeto a su condición de persona.
La intención de establecer salarios dinámicos, que significa habilitar la negociación individual de componentes remunerativos por fuera de los Convenios Colectivos, y de esa manera se debilita o se vuelve nulo el rol de los Sindicatos, dejando el salario librado a la discrecionalidad patronal.
Respecto al banco de horas que propone el Gobierno, con jornadas de 12 horas de trabajo o más, sin pago de horas extras, constituye un esquema que según los sindicatos, desorganiza la vida familiar y social, en cuanto al esparcimiento y descanso necesario de los trabajadores, sumado el fraccionamiento de vacaciones con un mínimo de 7 días.
Eliminar el concepto de Justicia Social es el alma del Proyecto. Su objetivo es anularlo como criterio interpretativo de las normas de la Ley de Contrato de Trabajo y la eliminación de la aplicación analógica de las Convenciones Colectivas, o sea, no permitir la extensión de las normas de un Convenio específico a situaciones laborales no reguladas expresamente, pero que son similares a las cubiertas, constituyendo una flagrante violación a los Derechos adquiridos del trabajador, desprotegiéndolo legalmente.
Respecto a la ultraactividad de los convenios colectivos, que es la prórroga automática de las cláusulas de un convenio colectivo de trabajo tras su vencimiento, manteniéndose vigentes los derechos laborales hasta que se firme un nuevo acuerdo y evitando la desprotección hasta que se firme el nuevo convenio de trabajo, amparándose en la Ley General, al relativizarla, se habilita la intervención de la autoridad administrativa para suspender cláusulas convencionales, debilitando el sistema de relaciones laborales.
En cuanto a la libertad de reunión del trabajador en relación a sus problemas laborales, se establece la obligatoriedad del permiso de reunión al empleador para realizar asambleas, y sin necesidad de pagarle la hora al trabajador que asista. En el mismo sentido, el crédito horario de los delegados está previsto reducirlo a 10 horas mensuales.
Así mismo, se limita el Derecho a Huelga, para dejar sin reclamo y presión a los trabajadores, prohibiendo el bloqueo o toma de empresa. Esto pone límites al accionar obrero y sindical, agravado por la habilitación de Personería a sindicatos por empresa y no por actividad, quitando la obligatoriedad empresarial como agente de retención de la cuota sindical. Los Gremios sostienen que el Gobierno cambia las reglas para que pierdan los trabajadores y que ganen los empleadores. De ese modo refuerza el poder empresario, rompiendo cualquier posibilidad de equilibrio entre trabajo y capital.
La Reforma tiene un fuerte impacto sobre los derechos laborales, sobre el rol de las organizaciones obreras y sobre el sistema de servicios sociales que garantizan. Afecta al salario, al empleo formal y a la libertad sindical, cuando en realidad está comprobado históricamente que la reducción de derechos laborales no genera más empleo formal. Los mayores niveles de empleo y calidad, se consiguieron ampliando derechos y protección a los trabajadores además de la sindicalización.
Esta Reforma que va en contra de la Constitución Nacional, en contra de los tratados internacionales y de los convenios de la OIT ratificados por nuestro país. Por otra parte, el crecimiento y la expansión de la Economía tienen que ver con el Modelo económico y no con la supresión de derechos laborales, que son una columna importante de la producción. Es un Proyecto regresivo que ataca conquistas históricas.
Por último, se desfinancia la Seguridad Social con el proyecto de Fondo de Asistencia Laboral, financiado con aportes del sistema jubilatorio. Se baja el aporte del empleador para Obras Sociales e igualmente las cargas de seguridad social. En las Relaciones Laborales, se extinguen las sanciones a los empresarios por deudas y acciones penales.
En realidad, es una Reforma que no genera empleo ni hace crecer a la Economía, dado que está demostrado que el actual abaratamiento del trabajo ha generado más desocupación. Lamentablemente existe una altamente probable y sospechosa complicidad de muchos legisladores del Congreso y de varios gobernadores para aprobarla. El Gobierno oculta esta crisis reemplazando empleo formal con Trabajo de Planes, que ha crecido notablemente.
No obstante, el rechazo a este Proyecto de Reforma Laboral requiere como contraparte no solamente el fortalecimiento y consolidación de los Derechos ya adquiridos históricamente, sino el establecimiento de una normativa constitucional inalienable, a fin de evitar la conculcación de Derechos.
Como medidas de recomposición urgente de la actual situación económica en relación a la producción y al trabajo, y al crecimiento de la Economía, habría que promover políticas de recuperación del poder adquisitivo de la gente, abriendo Paritarias, reactivando el Consejo del Salario, terminar con el cepo a las Paritarias, transparentar los índices de inflación, que enmascaran la inflación real cuando lo precios y las tarifas suben todos los días, incidiendo especialmente sobre salarios y jubilaciones, que tienen que dejar de ser de una vez por todas, variables de ajuste económico. Este mes, por ejemplo, las jubilaciones se actualizan el 2,85% para febrero de 2026 y la inflación del mes pasado fue del 3,4% y se ocultó por parte del ministro de Economía, con la finalidad de subir las tarifas planchadas en el 2025 por ser un año electoral. Manipular los índices de inflación con fines demagógicos para enmascarar manejos económicos, constituye un delito, al igual que perjudicar al sector productivo con esta Reforma. Pero, ¿no lo es también la inacción de la dirigencia sindical y política?
“El mundo no se mueve únicamente por los poderosos empellones de los héroes, sino también por la suma de los pequeños empujones de cada trabajador honesto”.
Hellen Keller



