De no creer!Villa Mercedes

Siete días: la corta vida del proyecto para multar la pobreza que terminó enterrado hasta por su propio autor

El oficialismo municipal actuó con celeridad para cerrar el paso a la iniciativa cuestionada por su sesgo estigmatizante. Es posible inferir que por indicación expresa del Intendente Frontera, el HCD archivó el proyecto en tiempo récord y fijó una línea clara: el proyecto del PRO "contradice los principios rectores y la política de estado sostenida por la actual gestión municipal, basada en el entendimiento y acompañamiento de los sectores vulnerables de la sociedad".

El concejal del PRO Lucas Sapino presentó una norma para multar a quienes buscan comida en la basura. Una semana después, levantó la mano para mandarla al archivo.

La Comisión de Interpretación y Asuntos Legales dictaminó que el proyecto de Sapino era «contradictorio con los principios de intervención social vigente» y constituía una forma de «revictimización». El cuerpo lo archivó fuera de temario, con apartamiento de reglamento. Y el propio autor votó a favor.

Hay proyectos que nacen muertos. El del concejal del PRO Lucas Sapino — ese que proponía multar con hasta 800 unidades (a $600 la unidad: $480.000) a quien abriera una bolsa de residuos en la vía pública, que habilitaba a los vecinos a filmar y denunciar, y que destinaba recursos policiales a perseguir cartoneros — tuvo una vida útil de exactamente siete días.

Ingresó el 17 de abril. Fue archivado el 28. Y en el momento de la votación, la mano que se levantó para mandarlo al archivo fue, entre otras, la del propio Lucas Sapino.

No es un detalle menor. Es el final que el proyecto merecía: ser enterrado por quien lo parió.

La semana más corta del PRO mercedino

17 de abril · Ingreso

Sapino presenta el proyecto. Propone incorporar el artículo 95 bis al Código de Faltas para sancionar a quienes rompan bolsas de residuos. El HCD lo gira a la Comisión de Interpretación y Asuntos Legales.

Semana del 21 al 25 de abril · Reacción

La Federación Nacional Territorial (CTA Autónoma), el Frente Sindical y el Equipo de Trabajo Social de la UNSL presentan repudios formales. Un ciudadano, Pablo Muract, ingresa un proyecto alternativo: el PROMSORA, basado en la solidaridad y la separación diferenciada de residuos.

28 de abril · Sesión

La Comisión de Interpretación y Asuntos Legales dictamina: el proyecto es «contradictorio con los principios rectores de la gestión municipal», presenta «falencias graves de aplicabilidad» y constituye una forma de «revictimización». Recomienda el archivo.

28 de abril · Votación

Fuera de temario, con apartamiento de reglamento, el HCD vota el archivo. Sapino vota a favor de enviar a archivo su propio texto. 

Proyecto archivado.

Lo que dijo la comisión

El dictamen del concejal Fernando Revello en representación de la Comisión no dejó margen para la interpretación. Fue, en el lenguaje cuidadoso de los cuerpos colegiados, una demolición:

«Esta comisión aconseja y solicita al cuerpo el pase a archivo de las presentes actuaciones en virtud de considerar que la iniciativa introduce cuestiones de fondo que resultan contradictorias con los principios rectores y la política de estado sostenida por la actual gestión municipal, basada en el entendimiento y acompañamiento de los sectores vulnerables de la sociedad.»

«Se estima pertinente disponer su archivo a fin de evitar la generación de especulaciones respecto de un instrumento que no contará con viabilidad presente ni futura en el ámbito de esta comisión.»

«Viabilidad presente ni futura.» En buen romance: este proyecto no pasa, no pasó y no va a pasar. Nunca. Ciérrenlo.

La concejal Stinga y el arte de votar contra uno mismo

La sesión deparó un momento de rara lucidez política. La concejal libertaria Ana Stinga —la misma que la semana anterior había votado en contra de la declaración que rechazaba la reforma de la Ley de Glaciares, posicionándose en soledad contra toda la sala— esta vez votó a favor del archivo del proyecto de su par Lucas Sapino, y se tomó el trabajo de explicar por qué.

Palabras de la concejal Ana Stinga

«Mi responsabilidad es legislar sobre realidades y con herramientas que sean técnica y jurídicamente viables. El dictamen de la comisión de legales es contundente y no puedo ignorarlo.»

«No se trata de estar a favor o en contra de la limpieza de la ciudad. Se trata de no avalar normativas que la propia Comisión Técnica del Cuerpo califica como incompatibles y como una forma de revictimización.»

«Legislar bajo presión o sobre bases sin un sustento técnico sólido solo desprestigia a esta institución.»

Nobleza obliga: el argumento de Stinga es técnicamente correcto. Pero cuesta no notar que las «falencias graves de aplicabilidad» del proyecto son inseparables de su brutalidad conceptual. Un proyecto que multa a quien busca comida en la basura no falla solo en lo técnico. Falla, ante todo, en lo humano. Que la comisión haya encontrado el modo institucional de decirlo es suficiente.

Sapino tardó siete días en votar contra su propio proyecto. Le llevó una semana descubrir que multar al hambre no es una buena idea legislativa.

Los expedientes que siguen vivos

Lo que sí sigue su camino en el HCD es el PROMSORA, el anteproyecto presentado por el ciudadano Pablo Muract como respuesta directa al proyecto de Sapino. El cuerpo lo giró a tres comisiones: Interpretación y Asuntos Legales, Hacienda y Presupuesto, y Ecología, Medio Ambiente e Higiene.

El contraste no puede ser más elocuente. El proyecto que quería perseguir a los pobres duró una semana y fue enterrado por su propio autor. El proyecto que quiere organizar la solidaridad para ayudarlos sigue vivo y tiene tres comisiones estudiándolo.

La Juventud Universitaria Peronista (JUP) se sumó también al abordaje de la problemática, presentando en el cuerpo legislativo un nuevo proyecto de Ordenanza que surge como respuesta a la iniciativa que proponía sancionar a personas que buscan alimentos en la basura. La propuesta plantea un enfoque centrado en los derechos humanos, rechaza la criminalización de la pobreza y promueve políticas públicas orientadas a la inclusión y la dignidad de los sectores más vulnerados.

A veces la política funciona.

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