Martín Fernández Baldo, Nanotecnología y Biosensores

La ciencia también transforma la vida cotidiana. En el inicio de la tercera temporada, conversamos con Martín Fernández Baldo sobre el desarrollo de nanomateriales y biosensores aplicados al diagnóstico precoz de distintos tipos de cáncer y agricultura moderna.
El Dr. Martín Alejandro Fernández Baldo es investigador del INQUISAL y docente de la Universidad Nacional de San Luis. Trabaja en el Grupo de Bioanalítica y Nanotecnología en el desarrollo de nanotecnología aplicada a la salud y a la agricultura moderna. Sus investigaciones están especializadas en química bioanalítica y tienen principal campo de aplicación en la salud humana. Se centra en el desarrollo de biosensores, inmunosensores y metodologías electroquímicas aplicadas a la detección de contaminantes, biomarcadores y compuestos de interés ambiental, alimentario y biomédico. A lo largo de su carrera ha investigado aplicaciones de nanopartículas y nanomateriales para mejorar técnicas de diagnóstico y monitoreo ambiental, además de participar en trabajos vinculados a seguridad alimentaria, micotoxinas, cáncer y tecnologías de análisis químico avanzadas.
Al respecto Fernández Baldo destaca: “Mi formación básica ha ocurrido siempre en el marco de la UNSL. El 80% de mi carrera lo he hecho en la universidad pública y el otro 20% lo he hecho afuera del país. Esa es la formación científica que tengo. Yo me dedico a nanotecnología. Básicamente, lo que hacemos es diseñar, sintetizar y caracterizar diversos nanomateriales. Esos nanomateriales, los estudiamos en profundidad y vamos jugando con los beneficios que tiene la química para poder funcionalizarlos y darles alguna aplicación concreta”.
En la actualidad trabaja en dos líneas de investigación bien definidas: una busca aplicar esos nanomateriales al desarrollo de biosensores analíticos, y en la otra línea -a partir de esos nanomateriales- van diseñando y sintetizando para aplicarlos y brindar algún tipo de beneficio o solución al área de la agricultura moderna. “En la primera línea, que es la más fuerte que estamos desarrollando y en la cual me he formado en los últimos años —hace ya más de diez años—, vengo aplicando todos esos biosensores a la detección de diversos marcadores tumorales de cánceres de tipo epitelial. Hemos estudiado cáncer de mama en la mujer, cáncer colorrectal en el hombre —que es uno de los que tienen mayor prevalencia y mortalidad—, cáncer de próstata y cáncer de pulmón, entre otros”, agregó y continúo: “La línea, relacionada a la salud, es muy importante porque estamos trabajando todo aplicado a pacientes. Trabajamos con pacientes con estos tipos de cánceres. Tenemos un prototipo en un estadio avanzado en cuanto a vinculación tecnológica, el TR4, que nos permite monitorear un marcador tumoral. En este caso estamos hablando de Claudina 7 (CLDN7), que, por ejemplo, es un marcador precoz que aparece en el cáncer colorrectal”.
Entonces, les permite monitorear esos marcadores en pacientes en los que ya fueron detectados con cáncer colorrectal y que se encuentran bajo tratamiento. “Esto le permite, por ejemplo, a ese paciente que vive lejos de la ciudad poder monitorearse durante quince días y luego acudir a la ciudad o viajar una sola vez y llevarle al médico toda esa batería de análisis, y no tener que ir toda la semana a la ciudad. Entonces, la idea de ese prototipo de biosensor está hecha para eso: para tener un seguimiento del paciente, pero también permite el diagnóstico precoz de este tipo de cáncer”, sostiene el investigador del INQUISAL. Para la salud resulta importante puesto que, a partir de investigaciones sobre marcadores tumorales, el equipo de Fernández Baldo las toma como base para generar un prototipos de diagnóstico certero y precoz.
En lo que refiere a las investigaciones relacionadas con la agricultura moderna, trabajan con nanoarcillas. “Lo que hacen estas nanoarcillas es beneficiar algunos suelos de determinados tipos de cultivo. Estamos también con un alumno de tesis doctoral que está trabajando en ese tema y la verdad es que está bastante interesante, con los resultados que estamos obteniendo”.
El docente de la UNSL e investigador de CONICET destaca el trabajo de su equipo: “ya contamos con más de cinco patentes de invención, un prototipo de dispositivo que fue desarrollado y cuya marca fue registrada con el nombre Ocradet, sirve para detectar una micotoxina llamada ocratoxina A. Está aplicado a diferentes alimentos y tuvo un auge muy grande en la parte de vinos de exportación, porque la Unión Europea rechaza inmediatamente productos que superen ciertos niveles de ocratoxina, ya que es cancerígena”. Considera que este es logro importante a nivel agroalimentario., puesto que ese dispositivo se basó en gran parte en su tesis doctoral, por lo que lo destaca en relación a la vinculación tecnológica.
Otro de los logros destacados esta relacionado con su aplicación en salud humana. Hace mucho tiempo que trabaja en investigaciones relacionadas al cáncer, trabaja con instituciones científicas de España, que ayudan y asesoran en nuevas problemáticas descubrimientos, como estos marcadores precoces, que están ayudando mucho al diagnóstico temprano y a detectar a tiempo este tipo de cánceres. “Eso es lo bueno: detectado a tiempo, tiene tratamiento y en la mayoría de los casos el tratamiento termina siendo efectivo. Entonces, las personas ya no están muriendo tanto por cáncer de colon, cáncer de mama o cáncer de próstata como ocurría hace unos años atrás. Un cáncer de próstata agarrado a tiempo es realmente una cuestión que hoy en día se puede tratar”, sostiene enfáticamente y remarca: “Así que nosotros estamos apuntando con nuevos marcadores tumorales y con toda esta nanotecnología aplicada a ese diagnóstico en estos tipos de cánceres. Creo que eso es la investigación básica: generar conocimiento para luego empezar a plasmarlo en soluciones concretas para la sociedad”
Posteriormente, destaca la importancia de la formación de recursos humanos poniendo de relieve de continuar sumando nuevas personas: “Tenemos acá un doctorando que el año que viene va a rendir y cuya tesis estuvo basada y aplicada en cáncer de próstata. Hemos tenido una alumna de maestría en química analítica cuyo estudio estuvo basado en cáncer colorrectal y también tenemos tesis doctorales internacionales con España abocadas a estos temas”.
Finalmente, destacó la importancia que tiene la investigación básica para la sociedad para generar conocimiento. “Sin investigación básica no podríamos llegar a aportar soluciones concretas para resolver diversas problemáticas que tiene nuestra sociedad”. Además, agradeció el apoyo de CONICET, Universidad Nacional de San Luis, a todos sus compañeros y compañeras del Instituto INQUISAL y del CCT San Luis.



