Villa Mercedes

Las pavadas mundialistas de Don Pascual

Se los dije… en los Mundiales no gana el que más pinta tiene

Mire, yo hace más de cincuenta años que miro Mundiales. Algunos los vi en blanco y negro, otros por una radio a pilas porque la luz se cortaba, y ahora resulta que cualquiera con una computadora te explica por qué perdió Alemania. ¡Déjese de embromar! El fútbol sigue siendo el mismo. Si no tiene corazón, no alcanza con los millones de euros. Ahí lo tiene a Brasil, que hizo lo que tenía que hacer y pasó. Pero lo que más me gustó fue lo de Marruecos y Paraguay. Esos muchachos juegan con el cuchillo entre los dientes. Los holandeses tocaron lindo la pelota, los alemanes corrieron como si estuvieran haciendo una maratón… pero cuando llegaron los penales, apareció eso que no se compra en ninguna universidad: el coraje.

Acá en Villa Mercedes somos especialistas en mirar el partido y resolverlo desde la mesa del bar. Y le digo una cosa: cualquiera que haya visto una final del fútbol local sabe que los candidatos son lindos para las apuestas, no para levantar la copa. Alemania y Holanda venían con todos los pronósticos a favor y terminaron mirando el techo del vestuario. En cambio Paraguay, con dos huevos enormes, los mandó para la casa. Marruecos hizo exactamente lo mismo. ¿Sabe qué pasa? En los Mundiales el apellido pesa menos que las ganas.

Y ahora todos hablan de Cabo Verde como si fuera un trámite. ¡Error! Ese es el primer paso para pegarse un porrazo. Si hay algo que enseñó este Mundial es que cualquiera te puede sacar del campeonato si lo subestimás. Que Argentina tiene mejores jugadores, nadie lo discute. Pero el viernes hay que salir a jugar como si enfrente estuviera Brasil. Porque si empezamos con los firuletes, después vienen los programas de televisión llenos de expertos diciendo que «nadie lo esperaba». Yo sí lo espero… por eso prefiero respetar al rival.

Así que el viernes voy a hacer lo mismo de siempre. Me siento en mi mesa, con el café, la radio prendida porque relata mejor que la televisión, y a sufrir como corresponde. Ser argentino es eso: sufrir aunque seamos favoritos. Después, si ganamos, diremos que era lógico. Y si no… bueno, no me venga a decir que no le avisé. Los Mundiales tienen una sola ley: el que entra confiado, termina haciendo las valijas.

— Don Pascual «El Tero» Arce
«Desde la mesa del Bar de la Estación, donde de fútbol opinamos todos… y acertamos de vez en cuando.»

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