Extracción de áridos en el Río Quinto: denuncias y polémica

La extracción de áridos en el Río Quinto volvió a instalar un fuerte debate en Villa Mercedes luego de una denuncia penal y de los reclamos de organizaciones ambientalistas por el presunto daño generado en distintos sectores del cauce. Las presentaciones sostienen que existirían movimientos de arena y piedra de gran magnitud sin controles suficientes sobre los volúmenes extraídos, el impacto ambiental ni el destino del material. Además, reclaman una mayor intervención de los organismos provinciales encargados de fiscalizar la actividad.
El negocio de los áridos mueve cifras millonarias. Cada camión transporta varios metros cúbicos de material destinado a la construcción y, multiplicado por la cantidad de viajes diarios durante meses o años, representa un volumen económico muy importante. Precisamente por ese motivo, los denunciantes sostienen que resulta indispensable contar con controles permanentes sobre las cantidades extraídas, las autorizaciones vigentes, el pago de los cánones correspondientes y las eventuales tareas de recomposición ambiental, aspectos que —afirman— hoy no tendrían un seguimiento suficiente.
En ese contexto, las críticas también alcanzan al director de Víctor Sosa, a quien distintos sectores señalan por su actuación en el área ambiental y de recursos hídricos. Hasta el momento no existe una resolución judicial que determine responsabilidades, pero las denuncias y los pedidos de investigación ponen el foco sobre los mecanismos de control estatal. El planteo de fondo trasciende un expediente: si el Estado no puede demostrar cuánto material se extrae, quién lo hace y bajo qué condiciones, queda abierto un serio interrogante sobre la transparencia en la administración de un recurso público y sobre la protección del Río Quinto.



