Ricoteros mercedinos dijeron presente en la despedida del Indio

La despedida de Carlos “Indio” Solari volvió a demostrar que el fenómeno ricotero excede cualquier escenario. Miles de personas llegaron hasta Avellaneda para darle el último adiós al ex líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, entre ellos una importante presencia de seguidores de Villa Mercedes, que viajaron durante horas para ser parte de una jornada histórica y profundamente emotiva.
Banderas, remeras gastadas de recitales eternos, bombos, abrazos y lágrimas fueron parte de una ceremonia popular que se desarrolló sin incidentes. Contra todos los pronósticos alarmistas que circularon en algunos sectores, la despedida transcurrió en calma, prácticamente sin presencia policial visible y sostenida únicamente por la propia organización espontánea de los ricoteros.

“Fue una misa pagana silenciosa y llena de respeto”, contó uno de los seguidores mercedinos que participó del velorio. Hubo canciones entonadas colectivamente, aplausos interminables y muestras de amor genuino hacia un artista que marcó generaciones enteras. Nadie necesitó órdenes ni vallados: la multitud se cuidó sola, como tantas veces ocurrió en la liturgia ricotera.
El contraste político también quedó expuesto. Mientras millones de argentinos seguían la noticia y las redes se inundaban de homenajes, el Gobierno nacional eligió el silencio. No hubo duelo oficial ni mensajes institucionales relevantes desde la Casa Rosada. Incluso trascendió que se rechazó la posibilidad de realizar una despedida en el Congreso.

La ausencia oficial terminó amplificando todavía más el carácter popular de la despedida. El Indio no necesitó protocolos ni discursos estatales: tuvo algo mucho más poderoso. Tuvo pueblo.
Y allí estuvieron también los ricoteros de Villa Mercedes, viajando cientos de kilómetros para despedir a uno de los últimos íconos populares capaces de reunir multitudes desde el amor, la música y la identidad compartida.
Porque si algo quedó claro en Avellaneda, es que el pogo más grande del mundo todavía late.



