El maíz fantasma que sacude al poder

El escándalo que golpea al gobierno provincial tiene nombre propio: Ricardo André Bazla. El funcionario, que se desempeñaba como secretario de Ética Pública y Control de Gestión del gobierno de Claudio Poggi, pidió una licencia por 90 días después de que la fiscalía solicitara que sea citado a declaración indagatoria en una causa por presunta defraudación al Estado. La investigación se tramita en la Justicia de Villa Mercedes y gira alrededor de la misteriosa desaparición de una cosecha de maíz valuada en alrededor de dos millones de dólares.
El caso se remonta al manejo del campo “El Caburé”, un establecimiento rural que había sido expropiado por el Estado provincial. Allí se sembraron cerca de dos mil hectáreas de maíz que luego fueron cosechadas y almacenadas en silo bolsas. Sin embargo, cuando se intentó reconstruir el destino de esa producción, apareció el gran interrogante: la carga simplemente desapareció. La causa judicial busca determinar si existieron irregularidades en la administración, la comercialización y la rendición de cuentas de esa producción agrícola.
El fiscal Leandro Estrada considera que Bazla podría haber tenido responsabilidad en estos hechos y solicitó su indagatoria como presunto coautor de una defraudación en perjuicio de la administración pública. La causa también involucra a otros funcionarios y asesores vinculados al manejo del establecimiento rural. Frente al avance judicial, Bazla pidió apartarse temporalmente del cargo y sostuvo que enfrenta “falsas e injustas acusaciones”, afirmando que utilizará este tiempo para ejercer su defensa.
El impacto político es particularmente fuerte en Villa Mercedes. No solo porque la causa judicial se investiga en tribunales de la ciudad, sino también porque Bazla es un dirigente con raíces en la sociedad mercedina. En una ciudad donde la política y las relaciones personales suelen cruzarse con la gestión pública, el caso se vive como un golpe a la credibilidad institucional. La paradoja resulta evidente: quien ocupaba el cargo destinado a controlar la ética del Estado hoy está bajo sospecha de haber perjudicado al propio Estado.
En la sociedad mercedina el episodio reabre una discusión que atraviesa la política local desde hace años: la distancia entre el discurso de transparencia y la práctica real del poder. La desaparición de una cosecha millonaria no solo plantea preguntas judiciales, sino también políticas. Y esas preguntas, inevitablemente, se hacen desde el mismo lugar donde comenzó la investigación: Villa Mercedes.



