Geopolítica mundial: la debacle o la humanidad
Existe una alarmante crisis geopolítica mundial que puede generar una debacle en la convivencia de los Pueblos, por la clara intención unilateral de las corporaciones y gobernantes del País que extrañamente no tiene nombre (Estados Unidos de América no es el nombre de un País, sino sólo la unión de pequeños Estados provinciales), cuyo descarnado objetivo es el de un nuevo orden geopolítico para sus ambiciones, apoyado por sus aliados europeos y algunos gobiernos obsecuentes y oportunistas como el nuestro. Aquellos, se sustentan en su poderío económico, tecnológico, militar y comunicacional, y éstos, en el cipayismo de minorías que reniegan de su Patria, amparados en sistemas jurídicos y electorales obsoletos, que permiten la plutocracia -el gobierno de las minorías poderosas- y la alienación mental de su población, concluyendo en gobiernos conservadores.
Es unilateral, porque en función de aquel objetivo socavan cualquier intento de multilateralidad política, económica y cultural de los pueblos, a los fines del dominio para su codicia; pero hay resistencia, por una mayor conciencia en las naciones de una convivencia pacífica en el respeto al Derecho y a la dignidad de las personas y el medio ambiente.
El desarrollo económico y tecnológico de otros países, sumada la progresiva conformación de macro mercados, respetando la soberanía e independencia económica de los países miembros, como el caso de los BRICS, y la creciente esfera de influencia política que generan, ha cambiado las condiciones materiales objetivas -económicas, sociales y políticas- de las relaciones internacionales, y ante la pérdida de la hegemonía -inclusive de la divisa dólar-, los gobiernos de los países poderosos reaccionan compulsivamente.
Esta pérdida de hegemonía, que afecta principalmente a las Corporaciones de Estados Unidos y Europa, es un proceso cuyo colapso no ocurrirá inmediatamente, pero que inexorablemente sucederá, por el progresivo multilateralismo. Precisamente, una de las debilidades de esos países con gran desarrollo industrial y capacidad financiera autónoma, es la necesidad creciente de materias primas, las muy básicas de la comida y de los recursos naturales para lo tecnológico, y sobre los que sustentan la base energética, como el petróleo y el gas. Las energías alternativas todavía no son decisivas en el desarrollo industrial. Y esos países aún dependen de los hidrocarburos para sustentar su economía.
Independientemente de la necesidad de asegurar esa provisión a cualquier costo, lo que realmente está en juego no es ya la solapada intención del dominio unipolar que quieren los dirigentes de aquel País, sino que ahora lo dicen y demuestran expresamente. Ante la pujanza económica y tecnológica de los países del Este Asiático, Estados Unidos recurre a la extorsión económica, bloqueos y usura financiera, junto a la explícita amenaza militar.
El nuevo “Fiat” (el “hágase” de 1971 de Nixon, donde políticamente estableció que el respaldo al dólar que circulaba en el mundo ya no era más el patrón oro que con toda seguridad el depositado en la Reserva Federal no alcanzaba para garantizar ese respaldo, sino el mismo dólar y de ese modo institucionalizarlo como reserva de valor y divisa en el mundo, imprimiendo la cantidad que se les ocurra y dándole también el valor según sus avatares económicos), ese “hágase” ahora lo están haciendo extensivo a los recursos naturales del Tercer Mundo, especialmente a los de Latinoamérica, diciendo que por razones estratégicas “les pertenece”. Se han apropiado inclusive de los conceptos “Democracia” y “Libertad”, imponiendo que ellos son el país de la democracia y libertad por excelencia, y que “su deber” es asegurarlos (militar y económicamente) en todo el mundo.
En función de ese unilateralismo, Estados Unidos deja en claro que sus aliados lo son en tanto respondan a su política expansionista, resucitando al “Lebensraum” -espacio vital nazi- y a la Doctrina Monroe -América para los americanos.
La dependencia de Europa a la OTAN, manejada por Estados Unidos, con compromisos militares a cambio de mutua defensa, hoy no todos los europeos están dispuestos a aceptar, como el caso reciente de España, respecto de no disponer su territorio para los aviones que atacan a Irán, o de Alemania, Australia, Japón y Corea del Sur que se niegan a enviar respaldo militar al estrecho de Ormuz. Es una crisis interna del País del Norte con sus aliados, que no quieren -aparentemente- seguir secundándolo en el expansionismo.
Esta locura imperial tiene antecedentes en la ex Secretaria del Depto de Estado de USA durante Clinton, Madeleine Albright, que propuso que la OTAN tendría que extenderse hacia el Este, para rodear a Rusia; movimiento efectivo que realizó Biden, al apadrinar el golpe de estado institucional de Zelensky en Ucrania, para que éste pidiese incorporar su país a la OTAN, y ante esa amenaza que rompía el Pacto de no extensión de la OTAN en Europa, Rusia invadió parte de ese país; un costo económico y militar no sostenible ni efectivo en el tiempo, ni para Estados Unidos ni para los europeos, a tal punto que no todos estarían dispuestos a continuar.
Ahora, Estados Unidos es reticente a la guerra de Ucrania, abandonando a sus aliados europeos como lo demuestra su histórica política internacional. Al respecto, Francia con Macron -y tibiamente el Reino Unido- parece ser el único país más convencido de seguir prestando ayuda al régimen de Ucrania, continuando con su política de obsecuencia como cuando apoyaba a Biden y le consultaba. La actual presidente de la Comisión Europea, Úrsula Albrecht Von Der Leyen, ex ministra de defensa de Alemania, también promueve este belicismo diplomáticamente.
“Los cangrejos y los diplomáticos se parecen. Cuando parece que vienen, van; y cuando van, vienen”
Talleyrand
Otro frente donde el gobierno de USA opera es Latinoamérica. Y lo hace promoviendo gobiernos conservadores o interviniendo militarmente bajo la excusa del narcotráfico, como ocurrió con Venezuela, o con los convenios que realiza para la instalación de bases militares y patrullaje del atlántico sur. La intervención a Venezuela fue extorsiva para asegurarse la provisión del petróleo. En tanto, sigue ahogando a Cuba con el bloqueo y colocándola como próximo objetivo expansionista, bajo la anacrónica excusa de la cuestión ideológica, pero en realidad para demostrar Poder político sobre el Caribe.
El descarnado apoyo al Gobierno Sionista de Israel para la destrucción de Gaza a sangre y a fuego, y el presente ataque a Irán con la remanida excusa de probable armamento nuclear -un discurso similar al de George Bush cuando invadió en Irak, alegando la fantasiosa existencia de armas de destrucción masiva que nunca existió, pero con la finalidad de quedarse con el petróleo-, en esta contienda se observa también que a USA no le importa romper tratados internacionales y los acuerdos de no proliferación nuclear que con anterioridad habían firmado los Iraníes.Los ataques del 2025 al Estado Islámico, previos a la presente guerra, los justificaron como preventivos -en realidad ilegales- para destruir posibles desarrollos nucleares, pero fueron ataques-piloto, para conocer el potencial militar poseían los iraníes. Y su objetivo evidentemente era la presente guerra, acompañando a Israel en su intención de eliminar a un enemigo histórico y tener el control total del petróleo del Golfo Pérsico. De ese modo, también presionarían a China, un competidor peligroso para su Economía.
Con la eliminación de la cúpula gubernamental-religiosa de Irán cometieron no sólo un magnicidio, también un crimen de guerra al bombardear una escuela primaria, como hizo Israel con Hospitales de Gaza. Una error político-militar irreparable; porque no caracterizaron correctamente el pensamiento, la cultura y la religión del Pueblo y Estado Islámico. Más allá de su discutible política interna, que más bien tiene que ver con el desarrollo propio de su cultura y religión, olvidaron que es imposible luchar contra un Pueblo atacando a sus representantes religiosos, sobre todo si las prácticas de sus creencias están enraizadas en su modo de vida. Igualmente les ocurrió con la derrota en Vietnam, luchando contra un pueblo cuyo objetivo era su independencia. Si se engañaron por el levantamiento de sectores iraníes contra la Teocracia, la asonada no era de todo el Pueblo de Irán. No es el caso ni de Venezuela ni de Libia, ni de Siria, donde sectores cipayos siguen conspirando en contra de su propia Patria, pidiendo la intervención extranjera. Cada Pueblo debe construir por sí solo su destino y no es lícito involucrarse en la Cultura y determinación de otro. Distinguimos los pueblos de sus gobiernos, y no todos los gobiernos representan las ideas de sus pueblos.
Irán no es el caso. El apoyo del pueblo a su gobierno, y su estrategia de guerra asimétrica, tiró por tierra cualquier defensa de alto costo y sofisticada tecnología, cerrando el camino del petróleo al mundo, y obligando a los países dependientes de ese insumo a recurrir a sus reservas para sus economías. También tiró por tierra las aparentemente eficaces máquinas de guerra móvil como destructores, aviones, portaaviones y radares, al confrontar al enemigo sólo con drones y misiles de novedosa y barata tecnología, cambiando la concepción de la guerra. La masividad de equipos e infantería, y la disuasión aérea con elites de infantes con alto poder de fuego y la novedosa inteligencia artificial, han quedado obsoletos.
El Estado Islámico posee aliados que no permanecen al margen del conflicto, observando los acontecimientos con cautela y proveyendo ayuda indirecta, como Rusia, China y Corea del Norte. Así mismo, está estableciendo las condiciones de la guerra, con advertencia a los países vecinos -que diplomáticamente no expresan su alineamiento- si permiten que Estados Unidos continúe en la región.

El problema geopolítico es delicado, porque Irán claramente está en la línea que determina la esfera de influencia de países como Rusia y China, amén de que Moscú considera la supervivencia del Estado Iraní como un asunto de seguridad nacional, que en realidad es regional. Es casi seguro que los países del Este Asiático impedirán a toda costa la desestabilización regional y el colapso del Estado Islámico.
Con esta política exterior, -también al interior de su país con la persecución a los inmigrantes- Estados Unidos con su prepotencia política, económica y militar pone en grave cuestionamiento el sentido y eficacia de los organismos internacionales -la ONU, el Consejo de Seguridad y otros similares-, pero específicamente al Derecho Internacional, dando por tierra con cualquier instrumento legal que implique el respeto a la autodeterminación y soberanía de los Pueblos.
En tanto, los noticieros corporativos -de los cuales son dueños y administradores- continúan irresponsablemente creando falsos relatos de Democracia y Libertad. Toman como chivos expiatorios a gobiernos que no concuerdan con sus políticas, tildándolos de terroristas o fundamentalistas, si defienden sus intereses y soberanía. Estimulan a los cipayismos locales y desinforman a la población.
La prolongación de esta guerra, traerá grandes costos y graves consecuencias para la vida normal de los pueblos, especialmente a los sectores más vulnerables y a los trabajadores; afectando a no tan mediano plazo a la clase media; en tanto, la industria bélica y los fondos de inversión seguirán especulando con la escasez, enriqueciéndose.
Los actuales gobernantes de Israel deberían respetar el estatus firmado por la ONU en 1947, de una Jerusalén internacional, multirreligiosa, donde convivan pacíficamente Israel y los Palestinos, o la solución de “una Capital compartida por dos Estados”, atento a la Resolución de 2017, prohibiendo taxativamente reconocer a Jerusalén como Capital sólo de Israel. Así mismo, respetar el derecho a la autodeterminación del Estado Palestino en Cisjordania y Gaza.

Por otro lado, los gobernantes de USA no deben persistir en extorsiones y amenazas militares en ninguna parte del mundo, respetando la soberanía y cultura de los pueblos. Es malintencionado que les pidan a los pueblos que se rebelen contra sus gobiernos. La situación en la presente guerra es tan grave, que sólo se si se firman las condiciones de respetar derechos soberanos, reparaciones de guerra y garantías internacionales contra futuras agresiones Irán detendrá la guerra. No es lícito tampoco que USA les pida a sus aliados de la OTAN que intervengan enviando fuerzas a la guerra. Tampoco es lícito el reciente compromiso de gobiernos latinoamericanos de ofrecerse como escudos para defender al País del Norte, como nuestro gobierno, que directamente apoya esa guerra, siendo un despropósito contra la paz y seguridad del País.
“la Humanidad es el nuevo Sujeto Político que aparece. No el Estado-Nación. Porque el Capitalismo se ha vuelto global. Está apareciendo un nuevo Sujeto Político en la historia humana”.
Gustavo Petro
El único camino para frenar está incursión colonialista y de codicia que pone en peligro la supervivencia humana y a la población civil, enviando a los jóvenes y a los pobres a la guerra, es una firme posición política de los pueblos propios de esos países, que deben exigir a sus gobernantes el respeto a la soberanía y determinación de los Pueblos. No es época de colonialismos ni de Imperialismos. Es un tiempo decisivo de corresponsabilidad, colaboración mutua y solidaridad internacional en el respeto y acatamiento del Derecho de la Humanidad a vivir dignamente.



