Rescatar la política, rescatar la humanidad

En una sociedad donde gobernantes y adeptos imponen impúdica y públicamente la decadencia y el desprecio a los valores éticos, morales y a las creencias, distorsionando el Derecho y a las Instituciones, promoviendo el odio y la ira en las redes y Medios para encubrir la opresión, sólo una valiente actitud de testimoniar la Verdad y crear las condiciones para un debate popular donde la gente impulse decisiones, recién allí estaríamos creando un camino para un gobierno justo. Y tal vez, lograr que los sectores progresistas y bienintencionados, vuelvan a hegemonizar una política de bienestar y seguridad social.
Hoy, se cuestiona mal el papel de la Política; hay que cuestionarla, pero también al Estado, a la Justicia, al Sistema Representativo, a la Constitución y al Sistema Electoral entre otras Formaciones Sociales. Las han deformado y desnaturalizado, creando una gran injusticia a la Sociedad. Ni aún respetando esos sistemas obsoletos hay garantías de Justicia Social.
Tendríamos que parar con eso. La Política, un servicio público para el gobierno y administración de la Comunidad, se supone orientada a una vida digna, pero está desfasada de los intereses y decisiones de los Pueblos. La han reducido y anquilosado mentirosamente a los Partidos Políticos, reductos de Burocracias que toman decisiones en nombre de la población y que no siempre responden a sus necesidades, problemáticas y demandas.
Lo más grave es que a través de ellos, las Corporaciones deciden sobre grandes masas de población. Institucionalizan prácticas en nombre de la Política para defender intereses y continuidad, y no permiten que la Política sea una decisión popular. Cuando llegan al Gobierno, son responsables de la desigualdad, la injusticia y el desamparo. Inclusive la invisibilizan como exclusiva de los Partidos y de los políticos, o del Gobierno, pero no de la vida cotidiana. De ese modo niegan que las instituciones públicas, educativas, religiosas, sindicales y de los medios de producción, hagan Política.
Los malos ejemplos han instalado en el imaginario popular que la Política es sucia, al punto que exigir demandas reivindicativas -por ejemplo- no es Política. Menos aún política partidaria o ideológica. Pero en realidad, la Política atraviesa la vida social, y es la que puede dar respuesta a muchas problemáticas. Aunque la solidaridad es mejor. Y la corresponsabilidad un compromiso activo. Porque es concreción de decisiones. El Gobierno, en una tergiversación semántica, habla de los Políticos como una casta culpable de todos los males, cuando él mismo se ha reducido a un círculo autoritario que no respeta a la Ley ni a los ciudadanos, obteniendo beneficios para los ricos a costa del sufrimiento del Pueblo argentino.
Esto es la consecuencia de un Sistema de Gobierno, de un Sistema Representativo, de un Sistema Electoral, de un Sistema de Partidos Políticos y de Factores de Poder obsoletos y decadentes. Han reducido la Política a una acción de aquellos intereses corporativos, alejados del Bien Común, en lugar de una acción devenida de las decisiones populares, de los trabajadores y sus organizaciones, de las Asociaciones de Base, de las instituciones de la Educación, de la Cultura, el Arte y la Religión.
Insistimos que la Política sea del Pueblo, porque es posible. La población puede deliberar, decidir y organizarse para concretar sus objetivos comunitarios. Esto implica situaciones y ámbitos de debate públicos, abiertos, inclusivos, desde reuniones y asambleas, a fin de discutir y cuestionar absolutamente todas las Formaciones del Sistema Democrático, a la Política y a la Democracia misma. Pero también establecer nuevas formas organizativas, legales y sociales, para garantizar la Justicia, los Derechos y la Paz social. Es muy necesario en esta época que vivimos. Con lo formal que tenemos, hay que depurarlo, para ir hacia una democracia verdaderamente popular. Que sean los nuevos modos de hacer Política sin caer en prácticas partidocráticas, lo que nos guíe a aquel objetivo.
Estamos ante un grave peligro. En el mundo se han desenmascarado los intereses corporativos de la codicia. Para ello, atacan a las culturas, a los valores, a las creencias, y la expresión pública del odio justifica la destrucción y la muerte. El Derecho y las Instituciones que deben garantizar la vida digna de los Pueblos como el Derecho Internacional, las Naciones Unidas y similares, fueron cooptadas, sustituidas y reemplazadas por Grupos de Poder que, aprovechando la endeblez de estas instituciones, la hegemonía de la alienación Mediática y las amenazas económicas, militares y de destrucción de las civilizaciones, quieren imponer el Unilateralismo Político a los fines de la codicia, en desmedro de la soberanía y libertad de los Pueblos.
Nuestro País no es ajeno a ello. Y rescatar la Política, es comenzar a tomar decisiones comunitarias, a defender nuestra dignidad como Pueblo en lugar de ponerse servilmente de rodillas frente a los intereses de grupos nacionales y extranjeros; es defender y poner en vigencia el Derecho Internacional, la Paz y la Diplomacia como los únicos caminos para la convivencia saludable de los Pueblos; es reconocer y propiciar la necesidad del Multilateralismo en el mundo para el respeto al libre desarrollo de las culturas, la economía y soberanía de las naciones. Todos los Pueblos tienen el derecho inalienable a existir, a ser, y a vivir una vida digna. Los que propician o apoyan las guerras y la codicia, sin importarles la Naturaleza, el Medio Ambiente y la vida, son los que la Humanidad juzgará como delincuentes. Necesitamos un País y un mundo más humano. De diálogo y respeto a la libre determinación de los Pueblos; a su cultura, creencias, ciencia y tecnología. En no avasallarlos ni someterlos, ni por la fuerza ni la economía. Tampoco perjudicarlos con la destrucción del Medio Ambiente que pertenece a todos en el Planeta. ¿Comprendemos esto? Nada escapa de las manos si estamos dispuestos a decidir en Comunidad. Rescatar la Política, el Humanismo, y condenar la concentración de la riqueza y codicia como pecados capitales sociales por los cuales se somete a pueblos enteros a la guerra, a la pobreza, al hambre, a la injusticia de morir o sobrevivir indignamente, no permitirlo, es sostener a la Humanidad como el nuevo Sujeto Social que es.
“Comienza a resurgir en el mundo actual, una nueva forma de pensar, de movilizarse y actuar en la Política”.
Gustavo Petro



