Opinión

El “Peronismo” sin Peronismo de San Luis

El Peronismo de los desposeídos, de los humildes, de los pobres, de los trabajadores y de la Justicia Social, no está representado en la Provincia de San Luis.

“Decir la Verdad, siempre es saludable. Permite conocernos y recomponer lo que estaba roto”

Los dirigentes que oportunamente después de la Dictadura fueron votados por el Pueblo para que cumplan con los esperanzados mandatos populares que se esperaba del Peronismo, dejaron de ser representativos y se transformaron -por un tiempo supuestamente infinito de Poder- en “autodirigentes” de una Burocracia Política enquistada en el Partido Justicialista.  Son responsables de la postergación democrática del Peronismo y de la misma democracia en la Provincia. Cooptaron las ideas del Peronismo para sus fines, queriendo convencer al Pueblo y a los militantes de que las bases políticas e ideológicas del Peronismo eran Capitalistas y Conservadoras como ellos… y anacrónicamente doctrinarias. Entonces… ¿Qué fue aquello de “combatiendo al Capital”?

No fue retórica. El Peronismo, de raigambre exclusivamente popular y típicamente argentino, no surgió de los ricos, de los conservadores, de la izquierda intelectual, ni de la partidocracia burguesa y agropecuaria tradicional o de partidos populares alvearizados; fue producto de la clase trabajadora, de los humildes, de los desposeídos que necesitaban Justicia Social, únicos hacedores reales del progreso, del bienestar y grandeza de la Nación.

Sin embargo, alejados de esos orígenes y renegando de sus postulados y realizaciones, los autodirigentes que se dicen peronistas y sus partidarios, enriquecidos por el continuismo y obsecuentes a esa Burocracia Política, demostraron que son demócratas liberales, disfrazados de peronistas. 

Esta Burocracia Política de San Luis -vicio común en casi todos los Partidos de este Sistema Representativo obsoleto- y los que devienen de ella, han hecho y siguen haciéndole daño al Pueblo, transformando ideas, luchas históricas y resistencias del otrora movimiento de trabajadores en un discurso popular hipócrita y vacío de contenido, que hoy no convence a nadie; porque no tiene un Proyecto Político viable que ofrecer; ni de Justicia Social, ni Económico, ni una dirigencia democrática salida del Pueblo; tampoco gestión de moralidad, lo más importante para la gente. Sólo nostalgia, discursos remanidos y promesas de un progreso y bienestar de una época que fue, destruida por los malos ejemplos, la politiquería y el clientelismo. Pasa en varias provincias. ¿Qué diferencia con la Partidocracia? ¿Dejará de ser popular como lo fue el Radicalismo, hoy en proceso de desaparición?

“Cuando una Política deja de pertenecer y se aleja a la gente, pierde el apoyo de ésta”

   La necesidad de la población de no volver a lo mismo, es una clara interpelación a la crisis de fondo que el gobierno provincial y la oposición pretenden desconocer y que no asumen; como el desempleo, los bajos salarios, la carencia de recursos humanos y de justas remuneraciones en salud, justicia y educación; no involucrarse en el aumento de los precios y tarifas, o en el vaciamiento de las sucursales nacionales como el PAMI, el INTA, el INTI, el SMN, el Banco Nación entre otros…  que también nos afecta. Vemos las consecuencias en los jubilados y empleados públicos en la Provincia.

Esta perversa alianza con el gobierno nacional, que desvergonzadamente ajusta el costo de la vida de los argentinos sin importarle los millones de personas que deja en la indigencia, en el desamparo y en la desatención social; especialmente a niños, enfermos y jubilados, ni siquiera por oportunismo o supervivencia es justificable de parte del Gobierno Provincial.  ¿No se dan cuenta que por esto la gente se muere de verdad? ¿No perciben que serán juzgados por las consecuencias? ¿Oficialistas y oposición? No todos los gobiernos serán iguales después de esta crisis. Y San Luis no es una isla. La administración económica y social local no es inocente de la codicia y Políticas del Gobierno Nacional.   

Por un lado, el Gobierno Provincial se hace el distraído mientras acompaña el ajuste de muerte de Milei, pese a que no tiene déficit financiero, lo que paliaría muchas necesidades salariales y servicios que la Nación no cubre. Y no podemos, por conciencia y respeto a la dignidad de las personas, justificar su indiferencia. Y por el otro, nos encontramos con que no hay representación política creíble en San Luis, o mejor aún, de un movimiento social que ofrezca y construya un camino distinto al de los que nos gobiernan. El “Peronismo” sin Peronismo en San Luis, hoy no es opción; el Radicalismo no existe, y junto a los ambivalentes Grupos Progresistas, todos son minoría frente al Oficialismo Provincial.  Esos mismos sectores, fragmentados, no pueden desconocer que han aportado en poco o en mucho a ese Oficialismo y también son responsables. No obstante, los mismos de siempre, disfrazados de alternativa, tampoco son una salida.

Se hace necesario que la Política -no la Politiquería de la “Ingeniería Electoral”- se concrete en decisiones exclusivamente populares. Para que sea democrática, para que la gente pueda reunirse y expresar sus propios planes de justicia social y progreso, con dirigentes y organizaciones propias, para que tome decisiones en función de sus problemáticas. Esto es fundamental para empoderarse, en lugar de estar sometidos a las apuestas electorales de candidatos digitados, con gestiones de técnicos y profesionales aburguesados, desconocedores de las necesidades más elementales de la población. En este sentido, es imprescindible rescatar la política popular y no aceptar nunca más discursos y promesas.

                                                                                      “La Partidocracia, mata a la Política”

Quien representa más legal que políticamente al Peronismo, más de nombre que verdadero Poder del Pueblo, es el Partido Justicialista de San Luis; un “Peronismo” sin Peronismo, que no quita que siga vivo en los sentimientos, sueños y esperanzas de la población, o en los que alguna vez le consideraron una política eficaz para el bienestar de la gente. Se trata de esa concreción, y no tanto de racionalizaciones ideológicas; se trata no sólo de escuchar, sino de realizar, y desde los trabajadores, de la población toda, en todas partes, un gran debate público e inclusivo sobre el mejor camino para recuperar la Justicia Social y organizar pautas para un gobierno auténticamente popular; pero a partir de la Verdad, la tolerancia, la aceptación de los errores y el respeto mutuo a las construcciones y decisiones autónomas de las bases. La autocracia en el Justicialismo, y toda manifestación de ella, debe ser condenada.                                            

“Para cambiar el aire y terminar con la asfixia, hay que abrir puertas y ventanas”.

¿Es posible renovar o rescatar lo mejor del Peronismo en San Luis? No hay renovación sin democracia popular. Primero, democracia popular, y luego, democracia en el Peronismo. Nada de mentiras de abrir el juego con digitaciones encubiertas. Porque la base y el sentido propio del Peronismo fue y es la democracia popular. De allí nació, de la gente que trabajó y soñó con un futuro mejor sin discursos de mentiras y promesas, sino con realizaciones. Y no se trata de disolver o fragmentar los intentos y esfuerzos de unidad, de separar la paja del trigo… aún, sino de volver al Pueblo; de ver, escuchar y sentir el dolor de la gente ante el ataque a sus derechos, salud y vida. Eso para los se creen dirigentes y para los que tienen responsabilidades partidarias. Pero el Peronismo no está en el Partido, sino en el espíritu, sentimiento y sueños de la gente. Y hay que dejarlo ser. Si los que se creen responsables del Peronismo de San Luis siguen sordos a ese clamor y ciegos a tanto daño, no volverá a ser protagonista. Por lo menos en San Luis. A no dudarlo.

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