Don Pascual: Sufrir también es una forma de creer

Don Pascual llegó al bar con menos voz que de costumbre. No por tristeza, sino por haber gritado cada pelota como si estuviera en la tribuna. Miró el mate, respiró hondo y largó: «El argentino no mira los partidos… los sobrevive». Y tenía razón. Otra vez la Selección hizo sufrir a un país entero. Otra vez hubo que apretar los dientes, mirar el reloj cada treinta segundos y prometer que el próximo partido lo íbamos a ver más tranquilos… aunque todos sabemos que eso nunca pasa.
Porque si algo dejó la clasificación de Argentina es que las grandes historias no se escriben con comodidad. Se escriben con angustia, con sacrificio y con un pueblo que nunca deja de creer, incluso cuando las piernas pesan y el rival parece encontrar espacios. Mientras otros equipos juegan al fútbol, Argentina juega también contra la ansiedad de cuarenta y tantos millones de entrenadores. Y, sin embargo, siempre aparece alguien para recordar por qué esta camiseta tiene una historia distinta.
Ese alguien volvió a ser Lionel Messi. Cuando el partido pedía calma, apareció su cabeza. Cuando hacía falta ordenar, ordenó. Cuando había que asumir la responsabilidad, la asumió. Ya no necesita gambetear a cinco para demostrar quién es; hoy lidera desde el talento, la inteligencia y el ejemplo. Messi juega como los grandes maestros: parece hacer poco, pero termina decidiendo todo. Y mientras algunos siguen buscando comparaciones, él sigue escribiendo capítulos que dentro de muchos años serán leyenda.
Don Pascual terminó el mate, sonrió y dejó la reflexión de la jornada: «El hincha argentino no pide partidos fáciles. Pide que el equipo no deje de pelear. Porque las gestas de este país nunca fueron cómodas. Las mejores siempre llegaron después de sufrir un poco. Y mientras esté Messi, siempre habrá una razón para creer que el próximo grito de gol vale la espera». Porque al final, el sufrimiento pasa… pero las clasificaciones quedan para siempre.



