La casta continúa al mando

Es indudable que los cambios de modelos políticos son lentos y progresivos. Decía Gramsci que la crisis permanente que podemos observar, se da porque lo nuevo no termina de nacer y lo viejo no termina de morir.
En nuestra provincia, qué es lo “nuevo” y qué es lo “viejo”?.
Hace unos años, surgió en el país un proyecto “Motosierra” encabezado por los hermanos Milei. Con la promesa de terminar con lo viejo y “cambiar”, se consolidó lo peor del conservadurismo especulador de nuestro país. Se potenció la fuga de dinero al exterior, como así también la violencia política y mediática. El engaño mayor fue la promesa de cambio y en su lugar consolidar lo viejo. Quizás haya un punto que tenga que darle a favor al Milei candidato: Identificó un sector social que existe en varios sectores de la vida comunitaria: la CASTA. El núcleo novedos de su discurso estaba allí: La sociedad lo entendió en el acto. Existen en el poder, varios personeros enquistados en el poder hace mucho tiempo. Esto sedujo a la población quien dió su voto confiando. Si la casta resultaron los jubilados, los empleados públicos o los trabajadores es otro tema.
Solo quería llegar a este punto de partida: ¿Existe una CASTA en nuestra provincia? Este fenómeno se dá también en nuestras tierras..?



Vimos como gran cantidad de dirigentes, profesionales y funcionarios públicos que hace dos minutos eran Albertistas o Adolfistas o Saaístas cambiarse sin ningún drama la camiseta y formar parte del actual proyecto político que dirige los destinos de la provincia sin siquiera ponerse colorados. La lista es enorme. Varios peronistas, radicales, gorilas, co gobernando con aquellos que los quieren (supuestamente) desaparecer del mapa. Son todos partes de la CASTA, en este caso, la casta local o provincial. Esa que no habla de política ni se preocupa por conformar una sociedad más democrática.



Una especie de círculo rojo, pero de poca monta.Al hablar de círculo rojo nos retrotrae al periodismo. Obviamente en este sector también hay CASTA. Basta ver quienes están hace años en la comunicación hablando bien del gobierno de turno, sea del color que sea.
Personeros que se han encargado de cooptar las estructuras político-partidarias, de manejar áreas enteras de implementación de políticas públicas condicionando su eficacia.
Y que nadie se enoje, los hay de todos los partidos, ideologías, clases sociales y religiones. En la mayoría de las organizaciones intermedias y fuerzas vivas de la comunidad los podrán detectar de manera inmediata.




El proyecto político que nos gobierna, a la larga muestra la hilacha. Lo que significan Milei y Poggi para la sociedad es profundizar el ajuste, el individualismo y el sálvese quien pueda. Prometer algo nuevo, con la presencia en sus gobiernos de los mismos de siempre, y con roscas que huelen a naftalina no parece ser lo mejor. El surgimiento de nuevas voces, nuevos dirigentes, nuevos medios de comunicación, será fundamental para la consolidación democrática sanluiseña.
Retomando a Gramsci, la salida a las crisis no está en repetir dirigentes ni en esperar salvadores, sino en construir nuevas ideas, nuevos liderazgos y una sociedad más participativa. Entendía que cuando lo viejo se agota, nace una disputa por el futuro. Y allí, la resignación nunca puede ser una opción.



