Lo que pasa allá, impacta acá

Las elecciones presidenciales realizadas este domingo 31 de mayo en Colombia dejaron un dato político imposible de ignorar para toda América Latina: el crecimiento de una nueva derecha dura que logró imponerse en la primera vuelta y disputar el poder con un discurso de orden, seguridad, liberalismo económico y fuerte confrontación con la izquierda gobernante. El candidato Abelardo de la Espriella obtuvo cerca del 44% de los votos y enfrentará en segunda vuelta al candidato oficialista Iván Cepeda, referente del espacio político del presidente Gustavo Petro.
El sistema electoral colombiano funciona de manera relativamente simple: si ningún candidato supera el 50% de los votos en la primera vuelta, los dos más votados pasan a un balotaje. Eso ocurrirá el próximo 21 de junio. Más de 41 millones de colombianos estaban habilitados para votar y la participación fue muy alta, superando el 57%. El candidato de derecha Abelardo de la Espriella ganó la primera vuelta con 10,3 millones de votos y el 43,74%. El candidato de izquierda Iván Cepeda obtuvo 9,6 millones de votos y el 40,9%
Desde Villa Mercedes, este proceso puede parecer lejano, pero en realidad refleja un fenómeno que también atraviesa a la Argentina: el desgaste de los oficialismos progresistas y el crecimiento de propuestas políticas que se presentan como antisistema, de derecha liberal o conservadora.
Lo ocurrido en Colombia impacta directamente en el clima político regional y también en la Argentina de Javier Milei. El avance de las derechas latinoamericanas fortalece discursivamente al gobierno argentino y consolida una narrativa continental basada en ajuste económico, combate contra “la casta” y cuestionamiento al Estado tradicional. Pero también funciona al revés: el futuro político de Milei dependerá en gran medida de que estas experiencias regionales logren sostenerse en el tiempo sin explotar socialmente. En San Luis y particularmente en Villa Mercedes, donde seguramente La Libertad Avanza buscará disputar seriamente la gobernación y la intendencia en las próximas elecciones, el resultado colombiano se vuelve un espejo político. Lo que pase afuera ya no es un tema internacional: empieza a influir directamente en cómo se ordena el poder dentro de nuestra propia provincia.



