Opinión

De proveídos y aprovechados

Días pasados, un amigo me dijo que por fin había encontrado un término que expresaba la situación de la que hace tiempo buscaba un concepto; para configurarla, darle forma y entenderla. Creo que, si mal no recuerdo, se lo transmitió una socióloga. El término proviene del verbo “proveer”, que no obstante de utilizarse en el ámbito social y jurídico, es atinado decirlo en tiempo pasado. Y hace referencia a los que ya han sido provistos. El término en cuestión es “proveídos”.

Es un término hoy usado en sentido acusatorio, respecto a quiénes han nacido, vivido y disfrutado con toda normalidad y costumbre, de bienes, derechos y beneficios sin preguntarse el origen de tales bienes, y lo más grave, sin ningún interés en saber cómo fueron logrados, qué luchas, conquistas y dolores se sufrió para obtenerlos.

Estos bienes -que hoy nos quitan sin piedad, como si no nos pertenecieran y no tuviésemos derechos a ellos- no han salido de la nada, ni de la naturaleza, como los limones y las rosas. Así como muchos ignoran nuestra Historia, creyendo que no tiene que ver con el presente que vivimos, sin embargo, éste es consecuencia de lo bueno y malo de aquél pasado. No el que nos dicen o inventan los Medios y Redes y los que tienen la oportunidad de vivir sin necesidades básicas.

No hay que culpar a los jóvenes sólo por desconocer nuestra historia e ignorar de dónde vienen la educación pública, la salud pública, las jubilaciones, el aguinaldo, las vacaciones pagas, los derechos laborales, el derecho a la protesta, la libertad de expresión, de reunión y asociación, y que antes de estos gobiernos neoliberales disfrazados de democráticos, teníamos el Gas del Estado,  la Energía Eléctrica del Estado, Obras Sanitarias, Telefonía y Comunicaciones del Estado, Empresas Industriales Aeronáuticas, Navales, Ferroviarias y Automovilísticas del Estado, y además rutas donde no se cobraba peaje entre infinidad de bienes y los que se están desguazando. Hoy, pagamos tarifas arbitrarias a las empresas de luz, gas, la salud, medicamentos, parte de la educación y muchos más servicios para tratar de vivir dignamente, pero no se puede.

Que los jóvenes desconozcan la Historia de esas conquistas sociales, es por un problema educativo de la familia, de la escuela y de la universidad, aunque ello no los exime de responsabilidad. Pero hay adultos que sí la conocen y también saben que muchos de esos beneficios los tuvo como protagonistas para conseguirlos. Entonces… ¿Por qué escuchan la voz de los ricos? ¿Es decir, la voz de los que hoy son dueños de los Medios y Redes Sociales? ¿La voz de los que manejan a los políticos que nos gobiernan?

La mayor responsabilidad es de la dirigencia política; por sus malos ejemplos, clientelismo, candidatos digitados impuestos a la gente…  Muchos jóvenes y adultos, están enajenados por las redes sociales, aceptando los que piensan otros en lugar de pensar por sí mismos; atados a las emociones que les ofrece el entretenimiento frívolo, las informaciones falsas, la superstición y manipulación de estados de ánimo, pseudociencia, curanderismo, consumismo, etc. o sea, lo que aplasta la dignidad de las personas. Quitan la libertad.

Los proveídos, son los acostumbrados a disfrutar los bienes y derechos adquiridos por luchas y conquistas de sus compatriotas, pero desconocen el esfuerzo de la generación de sus padres y no los valoran, ni tampoco hacen nada para conservarlos y cuidarlos. Menos aún defenderlos.

Los aprovechados, se benefician con la parálisis, estancamiento e impotencia para cualquier reacción y protesta por parte de los perjudicados por la pérdida de esos derechos. Son los que destruyen los beneficios y derechos del prójimo para sacar provecho de su codicia; las privatizaciones de lo público, la complicidad jurídica y el abandono del Estado, los enriquece.   

“El paraíso de los ricos, está hecho con el infierno de los pobres”

Víctor Hugo

Sin embargo, no se puede aceptar tan livianamente que haya “proveídos” y “aprovechados”. Los aprovechados construyen un relato falso, de que es necesario tiempo para crecer, paciencia, que falta voluntad y cultura del trabajo, y que la gente no tiene derecho a gastar lo que no tiene… El mismo discurso escuchamos en las pequeñas localidades e instituciones, donde los gobernantes tienen el doble mensaje de que por un lado están con la gente, pero que por el otro no pueden hacer nada por los altos precios, las tarifas arbitrarias y el desempleo; son tan cínicos que no se hacen cargo de su responsabilidad gubernamental. Y los proveídos, que aceptan ese relato como propio, creen que el País crece con el ajuste, y que la pobreza es culpa de los gobiernos populares, cuando lo único que pide la gente en cualquier gobierno, es una vida digna. Ser proveído, mirar y no ver, decir y no sentir, es ser cómplice de los que oprimen al Pueblo; una forma de matar.

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