Cuando las ideas y la religión atraviesan la política

Las ideas mueven al mundo. Y llegan a transformarlo. Los pensadores y filósofos, generaron ideas que, concretadas en la Política, produjeron profundas revoluciones. Pero, son los idealistas los que toman aquellas ideas y luchan para realizarlas. Se convierten en actores, en puente, entre el Pensamiento y la Política; conmueven, entusiasman y movilizan a las masas. No obstante, la inmensa mayoría de ellos queda en el camino y son pocos los que llegan al poder político. Los que perseveran en sus ideales, suelen dar la vida por ellos.
“Solo los tontos creen que política y religión no deben ser discutidos. Por esa razón los ladrones permanecen en el Poder y los falsos profetas continúan predicando”.
Charles Spurgeon
Pero existen otros actores que no actúan por las ideas, sino por las creencias. Y también conmueven, entusiasman y movilizan. Si está en juego la dignidad de las personas y de la sociedad, son el instrumento más efectivo para la Política. Ocurre por la necesidad de las personas, y de la cual se aprovechan los políticos. Pero, al igual que los idealistas, los que persisten, no siempre llegan a hegemonizar el poder político. Generalmente sus luchas son aprovechadas, tergiversadas e inutilizadas por sus seguidores. O por sus dirigentes. Lo mismo les sucede a los idealistas.
La diferencia entre los idealistas y los que luchan por sus creencias, reside en que, si su formación ideológica es frágil, pueden quebrarse, transigir y traicionar. Aunque existen valientes excepciones generalmente en sus bases. De los segundos, sucede lo mismo cuando dan malos ejemplos, contrarios a la fe proclamada; y lo grave es que generan un daño mucho mayor. Sin embargo, suelen ser más irreductibles, y es altamente probable que inmolen sus vidas por las creencias.
¿Por qué esta diferencia entre unos y otros, si luchan por lo mismo? Es decir, ¿por una mejor sociedad, el respeto a la dignidad humana, por la verdad y la justicia, por el amor? En ambos, los mueve ese espíritu.
No hablamos de la mediocridad de la politiquería formal e hipócrita, que olvida las necesidades y problemas de los Pueblos. Hablamos de quienes, a través de las ideas y/o creencias, sostienen y buscan, una sociedad justa. Lo que es y tendría que ser la Política: un servicio público y desinteresado para el bienestar de las personas y de la sociedad. Aunque lamentablemente, la intención y la tentación del Poder, del dinero, les convierte en delincuentes de las responsabilidades conferidas.
“La política es la forma más alta, más grande de la caridad”
J. Bergoglio PP Francisco
Sobre las ideas y creencias involucradas en la Política, vemos, por un lado, la búsqueda de concreción de los ideales versus la traición de esos ideales por los seguidores; tanto en idealistas como creyentes. Por otro lado, nos preguntamos si es posible y de qué manera conciliar ese fuego del espíritu humano -ideal y creencia- con la Política. Sin ese fuego, la Política es una cáscara vacía, al servicio de los aprovechados. Y, por último, si las creencias son el instrumento de lucha más efectivo que las ideas, que las ideologías, que la Política misma, dando un sentido más pleno al espíritu humano -aunque también ocurre con las ideas-, entonces… ¿cómo evitar que sean utilizadas por el interés y la ambición, matando aquel fuego que les dio origen?
En la actual Política mundial, reina la codicia. No es un fenómeno azaroso ni casual, sino una clara intención programada. Sectores de gran Poder económico, cautivan a las masas cooptando ideas y creencias en función de sus fines. Y lo más peligroso es la promoción del economicismo junto a una maliciosa interpretación de las ideologías y de la religión, generalmente anacrónica, tratando como subversivas y negativas para la sociedad no sólo a las ideas contrarias a su codicia, sino también a los fundamentos ontológicos de la dignidad humana, sostenidos especialmente por las creencias. Es el espíritu materialista disfrazado de idealismo y religión.
“Los que dicen que la religión no tiene nada que ver con la política, no saben lo que es la religión”
Mahatma Gandhi
Actualmente, grupos políticos conservadores acompañados por sectores de cultos diversos, se muestran defensores de los valores sustentados por las creencias. Pretenden llenar el vacío existencial que produce en las personas el mismo economicismo y manipulación de sentimientos que ellos generan, y lo hacen difundiendo como normal y bueno todo lo contrario a la dignidad humana, en nombre de libertad, los derechos y la independencia, y hasta lo querido por Dios, pero en realidad eso es odio al otro.
Cuando la riqueza se concentra en unos pocos, empobrece a los Pueblos, genera y profundiza la desigualdad y afecta a la vida, endureciendo el corazón y sumiendo a las personas en el desconcierto de su existir, llevándolos a la superstición, al juego y a la droga, cuando no, a la violencia familiar.
Ante tanta indiferencia al sufrimiento… necesitamos que cada persona, comunidad y pueblo, sean conscientes de que no puede haber libertad sin democracia, política sin moral, independencia sin soberanía, y que no existe lo privado sin lo público, contrariamente a lo proclamado por este neoliberalismo digital, de capital invisible, que busca la unilateralidad para la dominación global.



