Opinión

¿Quién defiende los intereses de San Luis?

En San Luis, la población está desamparada. Sufre los efectos de la política nefasta del gobierno nacional, que desmiente la crisis con el falso índice de inflación que encarece la vida mientras aumenta la pobreza y los ricos se hacen más ricos.

El gobierno de la Provincia y el Municipal local, se hacen los distraídos de su alianza con Milei. Maquillan la situación que sufrimos con propaganda de obras que no son de la envergadura para empleo y contención social; la mayoría es mantenimiento corriente, y una reforma de la Constitución Provincial a la gente no le interesa, porque no mejora la falta de esperanza para vivir dignamente.

Las consecuencias de las vacas flacas de hoy, no fueron tanto de causas externas, como la irresponsabilidad en primer lugar de los gobernantes provinciales anteriores, política que continúa con el actual gobierno en San Luis. ¿Por qué? Porque son los mismos. Y hay aprovechados nuevos. Si los anteriores hubieran hecho algo por la gente, la gente no se habría cansado y elegido a los que están ahora.

La “autodirigencia” de San Luis, son los mismos que se autocandidatean, junto a los que aceptan ser digitados en los mismos o distintos Partidos. Son Conservadores disfrazados de Radicalismo, de Peronismo, de Libertarios, o Progresistas ambivalentes, críticos y al final negociadores por cargos. Los Judas de la Política.

La militancia que los conecta con la gente, también es responsable del abuso y manoseo de sus sueños y necesidades. Contaminados de politiquería y nostalgia de otros tiempos, organizan su propio “quintita” para negociar; porque creen que sin plata no hay política, sin poderosos no hay política, sin los de siempre no hay política, ignorando lo que vive y siente el Pueblo.

Ese conservadurismo disfrazado de popular por la decadencia de su elite gobernante, su continuismo solapado en el gobierno actual, por el olvido de sus deberes y la inmoralidad de sus actos, han sumido a nuestros comprovincianos en el descreimiento, en la falta de sentido de sus vidas, en la resignación o a ilusiones vanas y a muchos otros a la depresión, angustia, y muerte. Especialmente, a los jóvenes y adultos mayores. Y los nuevos movimientos que están surgiendo, también siguen contaminados de politiquería, porque rechazan el disenso y el debate, importándole solamente los espacios de Poder.

En el 2027 habrá elecciones, y revolotean los chimangos apareciendo en los Medios, Redes Sociales, por los barrios… No son inocentes. Unos, buscan acomodarse con los actuales gobiernos provincial y municipal, aunque estén aliados con Milei; otros, se acercan a los que antes gobernaron la Provincia, adueñados de los Partidos como patrones de estancia, aunque no estén limpios; y hoy, los más recientes, olfateando alternativas a nivel nacional, ya empezaron a formar sus “mesas de conducción provincial” sin consultar a nadie, sin democracia, y obsecuentes a las roscas porteñas, arrastrándose también a los de siempre locales para ver si ligan algo. 

Ellos no tienen que gobernar. No les interesa la población de la provincia. Huyen si la gente les exige, si les piden que atiendan sus necesidades, que los escuchen… pero traicionan los mandatos populares con su falta de compromiso y solidaridad. Tienen el corazón endurecido de mentira, poder… y plata.            

Ningún Partido Político, Agrupación, o grupo de militantes, tiene Planes para que la gente participe, discuta y sea protagonista de sus exigencias frente a los responsables de turno. Ninguno tiene programas de gobierno para hacer frente de inmediato a la crisis de trabajo, control de precios y tarifas, suba indiscriminada de impuestos, atención y cuidado digno para los ancianos, y que asegure gratuitamente servicios de salud, educación y comunicaciones, porque ésa es la obligación del Estado, que no es caridad, sino Justicia Social; porque el servicio público a la gente no es un negocio para que se autofinancien y ganen aún más los privados, sino distribución de lo producido por el trabajo, que debe volver a los ciudadanos, y es un deber que le compete a cada jurisdicción política, que no le es lícito priorizar el economicismo por sobre la gente, sino generar protección y oportunidades de progreso para que ningún hermano  quede en la desesperanza.

¿Quién defiende los intereses de San Luis? Los verdaderos intereses de San Luis son cada uno de sus habitantes y sus familias. Los que le cabe el derecho a una vida digna.

Entonces es un acto de justicia y honestidad desterrar a esta “autodirigencia”, parásitos de la vida pública que nos impiden una vida sana. También a los que ya gobernaron, que dividen a la población con sus frívolas “peleas” internas, y metiendo cuñas entre unos y otros para asegurarse espacios de Poder. Hay que volver a la honestidad.

Sin pedirle permiso a nadie, en cada barrio, lugar de trabajo, de estudio, de encuentro, hay que reunirse y debatir, detectar y reconstruir lo que lleva a una vida digna, para decidir, organizarse y exigir. Nadie hará por la población lo que la población no haga para ella misma. No habrá un gobierno genuino y justo sin amplia participación, deliberación y acción de la misma la gente… y con dirigentes salidos del mismo Pueblo.

“Hay que tener fe. Y fe en la gente, porque tarde o temprano todo sale a la luz”

Necesitamos representantes que no traicionen, que no mientan, que sean ejemplo en el gobierno, fuera del gobierno y después del gobierno; respetarnos entre todos, y no dejar a ningún ciudadano desamparado. Desconfiemos de aquellos cuyos actos malos pasados y presentes hablan de lo que son. Desconfiemos de los que odian, de los que culpan, de los que insultan, de los que gritan. No hay política auténtica sin moral y ética, y sin un corazón que quiera a la gente.

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